Quien siembra vientos recoge tempestades en Cuéntame

“Quien siembra vientos recoge tempestades” estuvo mi madre diciendo durante los minutos finales del capítulo 302 de “Cuéntame”, “Audiencia Pública”. Este es el tipo de capítulo que se pude saber cómo empieza pero jamás como acaba.

Este capítulo de Cuéntame pareció estar aderezado con la encerrona planeada por Julia, la noticia del fraude o la visita de Antonio a la joyería. Todos esperábamos impacientes el juicio porque el resto estaba demás. Y digo todos porque fuimos más de 3.000.000 de personas los que estuvimos delante de la televisión el jueves.

Y por todo esto, voy a reducir esta entrada al juicio. Empezamos con la maravillosa Ana Duato siendo una Mercedes destrozada que apenas se puede mantener en pie solo de pensar que se tiene que volver a enfrentar al responsable de su situación de los últimos 10 meses. Y mientras dentro de la sala los abogados exponen el caso, tenemos que ver a Julia, testigo de la acusación, decirle a sus ahora suegros que no cuenten con ella (“la sangre tira”, eso ya lo sabemos). Cuando comienza Maurín a declarar todos estamos sentados junto a Inés y a Carlos y son ellos los que hablan por nosotros. Con cada palabra que suelta nos revolvemos en el sofá de casa, nos repugna como persona, su sola presencia nos saca de nuestras casillas y deseamos con todas nuestras fuerzas que lo encarcelen para siempre y desaparezca de nuestra vista. Aunque para eso tengamos que como a su hija se hace “la desmemoriada“. Pero aún así sabemos que si todo va bien nos vamos a deshacer de él.

Fuente: RTVE

Pero en ese momento es cuando llega el punto de inflexión con el encuentro de Mercedes e Irene. En el que la mujer del acusado le pide a nuestra Merche que se retire de la acusación. Desconociendo que en ese momento solo se intercambiaran los papeles para llegar al mismo final, o al menos a un final parecido contribuyendo con ello la abogada y el acusado y su trato poco profesional.

Fuente: RTVE

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Después llega la declaración del Guardia Civil con la que casi aplaudimos viendo que con su espontaneidad va poniendo nervioso a acusado situando perfectamente cada una de las pruebas en su lugar. Para ver después como Mercedes encara a Maurín liberándose de todos sus miedos para después perdonarle (casi hasta la vida) y dejar que la justicia haga su trabajo sin formar parte de la acusación. Entonces entra Irene y su declaración se convierte en el principio del fin. Sin saber que con cada palabra que dice está acercando a su marido al peor fin y al más inesperado. A partir de ese momento todo empieza a ir deprisa, la jueza grita, Julia, Antonio y Mercedes entran a la sala y en un segundo todo se detiene. Justo después del grito: “no iré a la cárcel”, el estruendo de un cristal roto y un impacto. Magnífica interpretación de Berta Gómez que hizo que se nos acelerase el corazón con cada gesto y como no, de Pep Ferrer que consiguió despertar el odio y al mismo tiempo la lástima de la mayoría de seguidores de esta serie.

Fuente: RTVE

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Después de este capítulo comienza una nueva etapa para los Alcántara, que esperamos que al menos recoja tantas imágenes bonitas como las que cerraron el capítulo.

Hoy nos quedamos con esta frase en voz de Carlos Hipólito: “Ojalá encontrará la paz en la muerte, esa paz que le fue imposible encontrar en la vida”.

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