Twisted: de hormonas revueltas

Fuente: abc family

Fuente: abc family

Jo, Lacey y Danny son tres amigos de once años que lo hacen todo juntos. Su vida es la típica de tres niños en un acogedor pueblo norteamericano, hasta que un día Danny asesina a su tía y es condenado a cinco años de reclusión en un centro de menores. Pasado este tiempo, Karen, la madre de Danny, decide que van a regresar al pueblo: se ha quedado viuda y no consigue vender la casa familiar, así que no puede permitirse otra cosa. Ahora en el instituto, Lacey y Jo han dejado de ser amigas hace mucho tiempo y ambas se enfrentan al trauma que vivieron tras el asesinato, y al regreso del que era su amigo, de formas muy diferentes: mientras que Lacey, ahora la típica chica popular (guapa, con novio deportista) intenta evitar a toda costa estar cerca de Danny, Jo, la típica empollona friki quiere hacer más fácil la difícil integración del chico. Desde luego, tampoco le va favorecer nada el que se produzca otro asesinato en el pueblo, del que inmediatamente Danny se convierte en sospechoso.

Twisted (pero con la “s” al revés, qué manía ahora con poner las letras de los títulos al revés: en TURN también pasa lo mismo con la “N”, pero a ver cómo consigues esas grafías en un ordenador normalito) es una serie del canal ABC Family que se está emitiendo ahora en FOX life, aunque ya es del año 2013. La verdad es que es la tradicional serie de adolescentes, pero aderezada con un crimen y una investigación del mismo: de esta manera, tenemos las habituales luchas entre guays y frikis en un instituto, si bien lo de friki va un poco más allá, no en vano se trata de alguien condenado por asesinato. Luego, de una forma paralela discurre la historia de madres y padres de estos chicos que, tengo que reconocer, es una de las pocas cosas que me mantiene en esta serie, cuatro capítulos después.

Sí, si todavía sigo viendo Twisted es porque me encanta Sam Robards, que, por cierto, me imaginaba que era hijo de Jason Robards, pero no tenía ni idea que lo es también de Lauren Bacall: buena genética. La veo asimismo porque siento curiosidad por saber quién ha asesinado a esta última víctima: ¿se ha aprovechado alguien de la presencia de un asesino confeso en la comunidad?, ¿o es el propio Danny el asesino? Y poca cosa más porque me parece que estamos ante una serie un poco desaprovechada, que podría haber sido algo más si no la hubieran hecho tan destinada a “revolver” hormonas adolescentes, sobre todo de chicas (es un poco penoso ver cómo las “niñas” no tardan ni dos segundos en perdonar a la supuesta persona que les ha estropeado la infancia: igual es porque está muy bueno y es muy malote, Danny…). De cualquier manera, termine como termine, creo que me voy a sentir un poco estafada: o ya está todo muy claro desde el principio o se tienen que buscar un giro argumental plausible (otro/s culpables) para absolutamente todo lo que ha pasado en la serie (muerte de la tía, de la pija, etc., etc., etc.).

En fin, ya veremos cómo sigue entonces. Esperemos que recobre cierto interés o si no, Sam Robards va a resultar poco argumento para seguir enganchada. Por cierto, y ya casi en plan cotilleo, ¿qué le pasa a Denise Richards? Mira que me cae bien esa mujer, gran defensora de los animales, especialmente los perros, pero está auténticamente horrorosa: o muy mal maquillada o muy mal iluminada, pero con unas manchas oscuras que le hacen un flaco favor. Aunque para flaca, ella misma, ¿qué pesará, unos 35 kilos? (y a ello habrá que añadir los cinco que se suele decir que engorda la tele)…

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