TURN: espías de Washington

Fuente: AMCTV

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Abraham Woodhull es un joven granjero que vive con su esposa y su hijito en un pequeño pueblo de Nueva York, ocupado por los soldados británicos durante la Guerra de Independencia Norteamericana. Hijo del juez de la localidad, su lealtad hacia su padre y su familia le mantiene entre aquellos que aceptan la presencia británica, aunque sus amigos de infancia se han unido todos al bando rebelde: entre ellos está Ana, la mujer con la que se comprometió, aunque luego abandonara para casarse con la que iba a ser prometida de su fallecido hermano,  que está casada ahora con el dueño de la taberna, un hombre que ha sido encarcelado tras una pelea en la que se vio involucrado también Abraham. Todo esto y las diferentes situaciones de injusticia que provocan los ingleses en el pueblo terminan llevando al joven Woodhull, con ayuda de Ana y de sus amigos enrolados, a crear algo parecido a una red de espionaje, aprovechando la perfecta posición del joven entre los británicos dada la colaboración del padre, que lo único que desea es mantener la paz en el pueblo.

TURN: espías de Washington es una serie con diez capítulos en su primera temporada y creo que otros diez en la segunda (esta todavía no la he visto). Protagonizada por Jamie Bell (hay que decirlo: “el niño de Billy Elliot”), nos cuenta, cuanto menos, una historia muy curiosa: la creación de un cuerpo de espías durante la Guerra de Independencia norteamericana gracias a la implicación de un colono, un hombre normal, tranquilo y pacífico, al que las circunstancias llevan a participar de una forma mucho más activa de lo que esperaba en las operaciones militares de los rebeldes de George Washington. La verdad es que al principio (tal vez los dos primeros capítulos), la historia es un poco confusa porque no sabes muy bien de qué va todo, pero después se convierte en una serie bastante interesante y sorprendentemente distraída. Por lo menos así me ha parecido a mí. Me ha gustado bastante esa mezcla entre lo personal y “lo profesional” de su protagonista, el joven Abe, un hombre que solo busca la paz y la tranquilidad de su familia, aunque también bulle en su ser la rabia por tener que aguantar la presencia de los colonizadores en su pueblo o en su propia casa.

TURN: espías de Washington se aprovecha muy bien, además, de su condición de serie histórica ya que buena parte de su brillo se debe, por supuesto, a una ambientación extraordinaria: los paisajes rurales y hasta la misma Nueva York, las casas, todo lo relativo a los decorados, al vestuario y cualquier detalle de la época están muy bien cuidados. Me encantan tanto los personajes como casi todos los actores/actrices que los interpretan, con un gran Jamie Bell o Kevin McNally (el padre), un hombre que se ve en la tremenda encrucijada de colaborar con las tropas de ocupación, pero siempre intentando mirar por el bienestar de su gente, aunque sea absolutamente incomprendido (en primer lugar, por su propio hijo). En resumidas cuentas, serie muy recomendable, aunque hay que ser un poco paciente con ella: al principio parece que le cuesta un poco arrancar, pero si le das esa oportunidad te puedes encontrar con una historia que merece la pena, contada en algunos capítulos que se te hacen bastante entretenidos.

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