The librarians: el intrascendente verano

Fuente: Sky

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La comandante Eve Baird se ve sorprendida durante una misión por la presencia de un hombre, que aparece de la nada, buscando un artefacto histórico que está, precisamente, en el mismo almacén en el que ella tiene que desactivar una bomba atómica y reducir a un grupo terrorista. Después de esto, los jefes de la militar le obligan a tomarse un descanso y entonces recibe una especie de invitación para una entrevista de trabajo. Las peculiaridades no terminan aquí, ya que el lugar al que tiene que ir se encuentra muy por debajo de la Biblioteca Metropolitana de Nueva York, donde hay un enorme espacio que guarda libros y otros artefactos de carácter histórico o mitológico como Excalibur o el arca de la alianza. Al frente de todo ello está Flynn Carsen, el bibliotecario, actual poseedor de un cargo de enorme responsabilidad, como persona que ha de encargarse de buscar y de guardar todos estos elementos casi mágicos para que no caigan en las manos equivocadas. Baird ha sido contratada para proteger a Carsen, más todavía tras el asesinato de un anterior candidato a bibliotecario. A ella se le unen otros tres candidatos, que no se presentaron a la entrevista: Jack, que esconde su enorme cociente intelectual escribiendo sobre arte bajo seudónimo; Cassandra, una chica con una memoria fotográfica y Ezequiel, un maestro de la tecnología y del robo. Pese a que solo puede haber un bibliotecario, Carsen decide que los cuatro pueden continuar con esta labor: él, dedicándose a los casos más especiales y los otros tres, protegidos por Baird, llevando adelante el día a día de esta labor, imprescindible para que personas con malas intenciones no hagan un uso equivocado de la magia.

The librarians es una serie que surge a partir de las películas protagonizadas por Noah Wyle, que cada dos por tres están echando en los canales de Mediaset, pero que nunca me habían llamado especialmente la atención. Sin embargo, esto es lo que tiene el verano, que estás más dispuesta a ver cualquier cosa. La verdad es que no tenía ni idea de esta vinculación, que he conocido después, buscando más datos de la serie, así que me he puesto a verla sin conocer nada ni esperar tampoco demasiado de ella. Y reconozco que me está gustando: no va a pasar a los anales de la televisión, ni es tampoco ejemplo de originalidad, pero cumple perfectamente lo que se propone, que es distraer. Además, lo hace con unas ciertas pretensiones (modestas, pero muy de agradecer) de resultar educativa a la vez que divertida, con referencias históricas, de arte, de geografía, matemáticas, etc. Con un sentido del humor muy básico, en ocasiones infantiloide, se convierte en una mezcla de Indiana Jones y la serie El almacén número 13, que parece un precedente de la biblioteca.

Tengo que reconocer que a mí me gana este humor blanco, viajar por medio mundo desde mi televisión, aventurillas sin demasiadas pretensiones, con una serie que tampoco quiere aparentar más de lo que es. Es verdad que me gusta más con Noah Wyle, que hace una especie de presentación y deja todo el protagonismo a los otros tres bibliotecarios, a la guardiana y a un John Larroquette con muy poca paciencia con sus novatos compañeros. Tampoco soy especial fan de los efectos especiales cutres, pero no se puede pedir mucho en televisión y menos a una serie que busca también este efecto un poco retro. En fin, que en el verano me vuelvo muy permisiva…

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