Más allá del jardín: el encanto de lo clásico

Fuente: Telecinco

Fuente: Telecinco

Wirt y su hermano pequeño Gregory están perdidos en un siniestro bosque: no saben muy bien cómo han llegado hasta allí, pero lo que sí saben perfectamente es que quieren regresar a su casa. En su camino se van a encontrar con un hombre, que vive en un antiguo molino, fabricando aceite para mantener encendido un farol, que les previene acerca de la Bestia que habita en ese bosque y que se “alimenta” del alma de los niños. También se cruza con ellos Beatriz, una pajarilla azulejo que les propone ayudarles, llevándolos ante Adelaida, una especie de hada que podrá indicarles la manera de regresar a su hogar, al tiempo que puede revertir el hechizo que afecta a la pobre Beatriz y a su familia, humanos, pero convertidos ahora en pájaros.

Con este título tan de película española de los años 90, Más allá del jardín es una serie de animación de 10 episodios, de Cartoon Network. Emitida por Boing de dos en dos capítulos durante la semana, el fin de semana la repitió en un maratón de cinco y cinco: y así es como la he visto yo. La verdad es que no soy asidua, ni de casualidad, a este canal infantil, pero había leído titulares atrayentes sobre ella, así que me propuse verla. Pero la gracia está en que empecé el lunes y no me enganchó nada (tal vez porque la cogí empezada), así que la dejé en el segundo capítulo. Sin embargo, el sábado, ya mejor prevenida con la hora de inicio, la he seguido completa y me ha dejado encantada.

Con una duración de apenas 10 minutos cada capítulo, sin embargo, todos ellos tienen una historia muy bien contada, dando fe de ese dicho popular de lo bueno si breve, dos veces bueno. Además, todo queda bien cerrado y explicado en sus capítulos finales, que son los que nos remiten al inicio de la aventura. Eso sí, tengo que reconocer que no sé muy bien a quién puedo recomendar esta serie: con claras influencias de la tradición de cuentos más clásicos (niños perdidos en un bosque, ser maligno que les acecha), en algunos momentos parece algo “oscura” para los más peques de la casa. Sin embargo, su sentido del humor (la reacción de Beatriz cuando la profesora se pone a cantar su desengaño amoroso, genial), un cierto toque a lo Tim Burton (pero no porque le copie, pienso, sino porque ambos beben de las mismas fuentes: y si no, véase el capítulo de los esqueletos-calabaza o el de la celebración de Halloween) y hasta algo de la animación japonesa al más puro estilo Miyazaki (tanto en los dibujos como en ese bosque lleno de personajes singulares), convierten a Más allá del jardín en una serie apropiada para gente más mayor. Eso sí, me encantaría estar rodeada de peques que supieran captar el encanto de esta bonita serie: eso me reconciliaría con la Humanidad…

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