Ley y Orden: UVE, ¿fórmula agotada?

Fuente: Fórmula tv

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En la ciudad de Nueva York, una brigada especial de la policía se encarga de investigar delitos de naturaleza sexual, como las violaciones o casos de pederastia. En primera línea, desde un principio, la inspectora (y con el paso del tiempo, ya sargento) Olivia Benson muestra una especial sensibilidad con las personas que necesitan su ayuda, no en vano ella proviene de una familia problemática y también, por su trabajo, se ha visto afectada por estos delitos.

Ley y orden: unidad de víctimas especiales nació en 1999 como un spin-off (serie que surge a partir de otra) de Ley y Orden. Con 17 temporadas ya, aunque en España su emisión va por el final de la 15, no podemos negar que esta serie tiene el mérito de mantenerse en un panorama muy complicado, como es el de la televisión, tratándose de un procedimental (cuando los capítulos son independientes y auto conclusivos), género especialmente denostado por los especialistas. Tal vez es este carácter, que la historia empieza y acaba en un mismo capítulo, lo que favorece esta larga vida de la serie: si quieres la ves toda y, si no, tampoco pasa nada porque no hay prácticamente una línea argumental a lo largo de la temporada (o por lo menos no hay una que sea muy exigente en tu atención). Otro aspecto positivo son unos personajes interesantes, muy bien centrados en sus papeles, con una carismática Olivia Benson (Mariska Hargitay), acompañada de un “colega” masculino: Christopher Meloni primero y Danny Pino después. A ello se le une que en casi todos los capítulos hay secundarios invitados de fama, como Sharon Stone, Donald Logue, Harry Conick Jr., Marcia Gay Harden, Nia Vardalos o Samantha Mathis, en el último capítulo emitido.

Pero, ¿se está agotando la fórmula? Para mi gusto, sí, desde hace ya un tiempo. Uno de sus problemas: las sustituciones de personajes. La marcha de Elliot Stabler, personaje interpretado por el mencionado Meloni, no ha estado bien cubierta por Danny Pino, con un personaje demasiado similar al de Caso abierto. Por el camino, además, han ido quedando personajes muy interesantes, como el del psiquiatra del grupo, encarnado por B.D. Wong y otras nuevas presencias no aportan gran cosa, como la inspectora Rollins, un poco pesada con sus adicciones al juego. Además, hay un hecho que me molesta especialmente en Ley y orden: unidad de víctimas especiales, sobre todo en estas últimas temporadas, y es que parece que quieren darnos “lecciones de moral” y ay de ti cómo no estés en su onda: te puedes llegar a sentir como una mala persona y retrograda. En fin, que si antes seguía habitualmente la serie, ahora creo que voy a hacer lo que comentaba antes: engancharme a capítulos “sueltos”, siempre y cuando no haya ninguna opción mejor en la tele.

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