Hannibal: irresistiblemente tentadora

Fuente: AXN

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Will Graham  es un profesor de la academia del FBI con una notable capacidad para meterse en la piel de los asesinos e interpretar, bajo este punto de vista, las pruebas que quedan en los escenarios del crimen. Por este motivo, su mentor y jefe de equipo, Jack Crawford, que no quiere renunciar a seguir contando con esta capacidad, aunque está preocupado por la salud mental de Will, decide pedirle a un antiguo colaborador externo del FBI, el psiquiatra Hannibal Lecter, que evalúe el posible daño psicológico de Will. De esta manera, profesor y psiquiatra se convierten en inseparables en un momento más que complejo, cuando el FBI se ve inmerso en la búsqueda de un asesino en serie que está acabando con la vida de chicas con características muy similares. Todo el curso de la investigación parece ir llevando, además, a una misma conclusión: tal vez, la salud mental de Will y su implicación con este asesino le ha llevado a cometer una serie de crímenes a imitación de otro de los grandes objetivos del equipo, el Destripador de Chesapeake”. Sin embargo, Graham insiste en que el auténtico destripador es Hannibal, pero nadie le cree y termina ingresado en un sanatorio mental para asesinos, a la espera de su juicio.

Ahora que tenemos recién estrenada la tercera temporada de Hannibal, parecía un buen momento para ponerse al día con las dos anteriores, cuya sinopsis he intentado reunir en el anterior párrafo sin desvelar demasiado. Tengo que reconocer que, aunque tenía muchas ganas de verla, siempre he sido un poco remisa ya que Hannibal Lecter no es precisamente uno de mis personajes favoritos ni del cine ni de la literatura: y la culpa es de Ridley Scott y su horror de película (Hannibal, 2001) ya que El silencio de los corderos no estaba mal, después de todo. Pues bien, a pesar de estas aportaciones cinematográficas, a las que hay que unirle Manhunter (1986) y Red Dragon (2002), la televisión ha creído posible una nueva visión de este sádico asesino y puso en marcha Hannibal (2013), una serie muy peculiar, basada en los personajes que aparecen en el libro de Thomas Harris, Red Dragon.

Hannibal es oscura, violenta, perturbadora, pero también irresistible. Para ejemplo, yo misma, que de cuestionarme si seguir viendo la serie, pasé a terminarme la segunda temporada en dos días. Y es que, técnicamente, es quizás una de las mejores series que he visto en mucho tiempo, con recursos muy llamativos y muy bien integrados en la historia (me encanta la manera en la que se presenta la “habilidad” de Will Graham en los escenarios de los crímenes o como rememora el doctor Lecter algunos de los platos presentados en su mesa…), contando también algunos capítulos con directores de prestigio como James Foley o Vincenzo Natali. Luego, está el hecho, bastante de agradecer, de que la serie se centre más en la figura de Will Graham (incluso, de Jack Crawford) que en Hannibal Lecter, un asesino refinado, pero sádico y violento, que terminaría cansando demasiado. En fin, pero nada de ello sería posible si no fuera también por un reparto creíble y estupendo, con un trío de actores magnéticos en sus respectivos papeles: Mads Mikkelsen, con esa cara de póker, es el mejor Hannibal Lecter que podían haber encontrado (para mi gusto, hace que Anthony Hopskins parezca un abuelete del INSERSO); lo de Hugh Dancy es espectacular: con ese aspecto de cachorrito necesitado, hay momentos en los que de verdad no sabes si es bueno, si es un loco psicópata… desde luego, las noches de familia de este actor serán para no perdérselas: no hay que olvidar que está casado con Claire Danes, otra “loca” televisiva; mi gran pelea personal está entre este último y Laurence Fishburne, que está espectacular, rotundo, más Morpheo que nunca.

Para terminar, tan solo, dos aspectos que no me gustan demasiado en Hannibal, pero son más bien apreciaciones personales que posibles fallos de la serie. En primer lugar, que frente a este trío de hombres fuertes y carismáticos, el personaje femenino principal, la psiquiatra del FBI, Alana, es lo que podríamos llamar una auténtica pavisosa. En segundo lugar, creo que esta serie podría ser igual de buena, o incluso mejor, con una duración algo inferior: 13 capítulos no está mal, pero cuando estamos hablando de una serie tan “dura”, que no ofrece la más mínima concesión, creo que yo lo dejaría en unos 8 capítulos, a la inglesa. Por cierto, que yo no entiendo a la gente que dice que le dan ganas de probar la comida que prepara Hannibal: a mí me ha provocado un asquito irreparable hacia la “nueva” cocina. Y con receta de José Andrés no preparo ya ni unas tostadas…

 

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