Carlos, Olmos y Robles: tres hombres y un destino

Fuente: RTVE

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Carlos, hijo de Juana y Felipe y nieto de los Reyes Católicos, criado en Gante, se ha proclamado rey de España en Bruselas, cumpliendo el testamento de su abuelo Fernando, pese a que su madre sigue viva, aunque enclaustrada en un convento, no en vano todos siguen considerando que está loca. En la Corte, sin embargo, crece el deseo de los nobles castellanos de que el heredero del trono sea Fernando, el nieto criado en España y el descontento cada vez es mayor, especialmente porque Carlos apenas se da a conocer y, totalmente influenciado por sus preceptores extranjeros, no hace más que concederles prebendas a estos en detrimento de los españoles.

Más o menos, esta es la historia del primer capítulo de Carlos, rey emperador, la nueva serie de televisión española que viene a cubrir el hueco de los “lunes históricos” (Isabel o El ministerio del tiempo). He de reconocer que, en su momento, no he seguido Isabel y ahora todavía estoy dudando si hacerlo con Carlos. La serie tiene una factura estupenda e históricamente está muy bien (aquí tendría que presumir de mi licenciatura en Historia, especialidad en Moderna, época histórica que inauguran los Reyes Católicos y alcanza su máximo esplendor con el imperio de Carlos), pero es que hay algún que otro aspecto que me da mucha pereza.

Si empezamos por lo que me gusta, me gusta mucho el protagonismo de Fernando, uno de mis personajes históricos favoritos, poco conocido y que tampoco pienso que lo vaya a ser mucho más tras la serie (una pena). Sin embargo, creo que tuvo un grandioso gesto: le rindió homenaje a su hermano, anteponiendo el amor a la familia y los deseos de paz, antes que sus posibles ambiciones personales. Y eso no creo que fuera muy habitual en su época. Ahora bien, hay algunos aspectos de Carlos, rey emperador que no me convencen nada; por ejemplo, el mal endémico de las series españolas: dura demasiado, 78 minutos, y a los 41 (que es lo que suelen durar las americanas) ya estaba aburrida, mirando el reloj. Luego, algo que ya se ha comentado en muchos espacios: hay demasiados personajes e historias. A mí, personalmente, me sobran las de Cuba (aunque se lo perdono porque siempre gusta ver a José Luis García Pérez) y la de Francia (y aquí no gusta tanto ver a su actor principal…). En fin, veamos cómo evoluciona.

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Olmos es un guardia civil en un puesto rural, con una existencia más que tranquila, hasta el punto que su cuartel es cerrado. Sin embargo, se produce un asesinato y la Interpol y Fuerzas de élite de la Guardia Civil llegan al pueblo a investigar, ya que se trata de un crimen muy similar a otros que se han producido en otras partes del mundo. Al frente del equipo está Robles, un teniente experto en las más peligrosas operaciones que no muestra nada de paciencia con su colega del Cuerpo ni con unos vecinos algo entrometidos, dispuestos a enterarse de todo lo que pasa.

Olmos y Robles es otro de los estrenos de Televisión Española y, lo mismo que en el caso de Carlos, rey emperador, ha conseguido captar una buena audiencia, por lo menos en su primer capítulo (de ahí mi “ocurrente” título, tres hombres y un destino, que es conseguir una buena audiencia para la televisión pública). En este caso, yo tengo que reconocer que me lo he pasado bastante bien viéndola, pero es un poco el estilo de Allí abajo, con los topicismos que o bien te hacen mucha gracia o los odias (como a mí me ha pasado por ejemplo con la serie de Antena 3, que no la aguanté ni media hora; sin embargo, este -a lo mejor porque no es meterse con los andaluces, para variar- me hace gracia). Eso sí, Rubén Cortada es una especie de maniquí inexpresivo, con una serie de cambios en su acento que terminan poniéndote de los nervios, aunque vaya planta y vaya ojazos verdes que tiene el buen hombre. El caso a resolver tampoco me convenció nada, muy mal presentado y desarrollado, como si las ideas les vinieran por inspiración divina en lugar de por deducciones lógicas y coherentes. Sin embargo, Pepe Viyuela y Enrique Villén están tremedamente divertidos y creo que es el principal motivo por el que, por ahora y hasta que me harte, voy a seguir viendo esta serie.

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