Buffy cazavampiros: series de toda la vida

Fuente: SYFY

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Buffy Summers es una pizpireta adolescente en cuyos hombros recae una dura labor: se trata de la “cazadora”, la persona elegida para salvar al mundo, eliminando a vampiros, demonios y demás monstruos que pueblan una bonita ciudad californiana, Sunnydale, en cuyo instituto está casualmente la boca del infierno, un lugar que atrae a todos estos personajes malvados. Para ayudar a Buffy están su vigilante, Rupert Gilles y sus dos mejores amigos: Xander y Willow, que posteriormente se revela como una poderosa bruja. A ellos se les van uniendo familia, novios y novias de los protagonistas a lo largo de los años y los malos “oficiales” de cada temporada.

En 1992, la película Buffy the vampire slayer, protagonizada por Kristy Swanson y Donald Sutherland, se estrenaba en cines, pero sin llamar para nada la atención del público. Sin embargo, cinco años después, su guionista, Joss Whedon, la convertía en una serie de televisión que conseguía un gran éxito y que, con el tiempo, se ha convertido casi en un producto de culto entre sus seguidores. No hay más que ver que una vez que se decidió acabar con la serie, tras la séptima temporada, alguien sacó un cómic que funcionó como octava temporada y que incluso tuvo éxito entre sus fans. También se habló en su momento de algún posible spin-off, como uno protagonizado por el guardián de la cazavampiros, el inglés Rupert Gilles (Anthony Stewart Head), un personaje que fue perdiendo algo de protagonismo en las últimas temporadas, pero que la verdad era bastante divertido e interesante. Y no podemos olvidar que en 1999 se estrenaba también Angel, serie de 5 temporadas protagonizada por el gran amor de la cazadora, el vampiro de dicho nombre, interpretado por David Boreanaz.

A decir verdad, yo nunca entendí muy bien esta pasión de Buffy porque siempre me ha parecido un poquito “soso” este vampiro, a diferencia por ejemplo de Spike, otro de los grandes protagonistas de esta serie. Se da una circunstancia muy peculiar y es que con estos dos personajes se creó un cierto debate en foros, con “discusiones” sobre quién era mejor, Angel, (David Boreneaz) o el chulo de Spike, interpretado por James Marsters. Parece ser que fueron, incluso, los fans de la serie los que empezaron a mandar cartas a Joss Whedon para que convirtiera a Buffy y Spike en pareja, impensable en la segunda temporada, que fue la primera en la que apareció este vampiro inglés teñido de rubio platino, aunque ya veíamos sus posibilidades juntos en un divertidísimo capítulo en el que un “embrujo” hace que Buffy se enamore perdidamente de él y quiera casarse por cualquier medio. Es cierto que en el físico James Masters no puede competir con David Boreneaz, pero también es verdad que el personaje del primero está más logrado, lo mismo que esa relación de amor incondicional-odio que se trae con la cazadora.

De las siete temporadas que ha tenido la serie (y que ahora podemos seguir de nuevo por el canal SyFy), me gustan sobre todo las dos últimas, en las que los personajes han evolucionado y ya no son los típicos adolescentes de instituto. En ellas se tratan temas mucho más adultos y hasta con un toque tenebroso (sexo, muerte, venganza), aunque también hay momentos muy alegres y divertidos, como el siempre mencionado capítulo Una vez más, con sentimiento (7×6), en el que a la manera de musical, sus protagonistas cantan y bailan como si lo hubieran hecho toda la vida.

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