Black-Ish: promete

André Johnson es un publicista de éxito, casado con una doctora, que tiene cuatro adorables hijos y que vive junto a su padre en un barrio residencial. Pero hay un aspecto algo discordante y es que ellos son negros, aunque viven entre ricas familias blancas, sus hijos van a un colegio en el que apenas hay otros chicos de su misma raza y el ámbito laboral en el que se mueve el cabeza de familia tampoco es precisamente ejemplo de una gran diversidad. Para André, de repente, esto se convierte casi en un reto: lograr que sus hijos no pierdan su orgullo racial, dado que comprueba “horrorizado” que todos ellos están creciendo asumiendo lo que podríamos considerar “costumbres blancas” (el hockey hierba como deporte a practicar, por ejemplo, en lugar del “clásico” baloncesto) y sin tener en cuenta la singularidad del color de su piel.

Ayer se estrenó en Neox Black-Ish, comedia familiar que viene a dar el relevo en la noche de los domingos a la omnipresente Modern Family (esta se sigue emitiendo después, con capítulos repetidos, aunque creo que todavía no se ha agotado la temporada que estaba en pantalla, así que no sé qué pensarán hacer en las siguientes semanas con estas dos series). Hay que decir que en Estados Unidos también se pasan por televisión una detrás de la otra y que la novedad ha conseguido bastante éxito.

He de reconocer que he sido muy fan de Modern Family, pese a mis primeros reparos sobre sus formas de falso documental y algunos de sus protagonistas (Cam, por ejemplo, que ahora es mi favorito). Sin embargo, después de seis temporadas creo que esta serie ya lo ha dado casi todo de sí y debería ir pensando en echar el cierre, antes de que empiece a resultar odiosa, proceso que ya ha comenzado, con una Julie Bowen (Claire) cada vez más insoportable y el patético recurso de recurrir a nuevos personajes, como la insufrible y nada graciosa familia de vecinos de los Dunphy. A Andy, el niñero, todavía le podemos perdonar porque tiene su cierta gracia como un sosias juvenil del encantador Phil Dunphy, pero como empiecen a explotar demasiado su tensión sexual no resuelta con Hailey, le van a quitar gran parte de su encanto. Pues la familia Johnson aporta a esta franja horaria una renovación y un aire fresco muy necesario. Sin recurrir a innecesarias carcajadas enlatadas (como tampoco lo hace Modern Family, menos mal que esta costumbre va cayendo en desuso), Black-Ish resulta una serie muy divertida. El capítulo de presentación, en el que el padre está pendiente de un ascenso en su empresa y reflexiona sobre la pérdida de valores raciales de su familia, fue divertido de verdad, con esos pobres gemelos justificando que no supieran lo de Obama como primer presidente negro… si es el único que han conocido…

En fin, que a pesar de de no contar con demasiadas expectativas respecto a Black-Ish y un cierto “mosqueo” por no tener Modern Family en ese horario habitual (y es que somos animales de costumbres), tengo que decir que me ha gustado bastante esta nueva propuesta de los domingos de Neox. Me gusta mucho el contenido de la serie y me parece también que tiene un reparto muy convincente, con un Anthony Anderson mucho más delgado y menos insoportable de lo habitual (y lo ha sido bastante en los personajes-chorras en los que he solido encontrarlo en el cine: películas con Jet Li, diferentes Scary Movies, etc.) y un Laurence Fishburne que aporta un tono de seriedad y sentido común, como contraste a su “alocada” familia, que se convierte en uno de los valores de la comicidad de esta serie. Bueno, pues parece que voy a seguir teniendo una cita ineludible con la programación de Neox los domingos por la noche…

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