Ana de las Tejas Verdes. Nostalgia en serie

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Matthew y Marilla Cuthbert son dos hermanos solteros que deciden adoptar a un niño que pueda ayudarles a llevar su granja, Tejas Verdes, ahora que la edad empieza a notarse en sus cuerpos. Pero cuando el hombre llega a la estación, comprueba sorprendido que en el orfanato se han confundido y en vez de enviarles el chico, la que llega es una niña, Anne Shirley, una pelirroja soñadora e incapaz de quedarse en silencio. Pese a las reticencias de Marilla, finalmente deciden dar una oportunidad a la chica, que empieza a ganarse el corazón de todos los que la rodean, a pesar de su gran capacidad para meterse siempre en líos.

Anne, como el resto de niños del pueblo, empieza a ir también a la escuela: allí descubrirá su vocación de profesora y conocerá a Gilbert Blythe, su gran rival en los estudios, aunque lo cierto es que el joven lo que empieza a sentir es una fuerte atracción por Anne, que se va fortaleciendo con los años con la amistad, lo que termina convirtiéndose en un amor incondicional por parte de Gilbert, aunque Anne intenta resistirse. Cuando Gilbert le declara su deseo de casarse con ella, antes de marchar a estudiar la carrera de Medicina, Anne decide aceptar un trabajo fuera, en un colegio de señoritas. Allí trabará una especial amistad con una de las niñas, hasta el punto de que el padre de ésta, un atractivo viudo, empieza a fijarse en la nueva profesora, aunque para nuestra protagonista, Tejas Verdes y su situación con Gilbert le han dejado una profunda necesidad de volver al hogar.

Bueno, pero no sigo escribiendo sobre el argumento porque no me gusta contar de más, aunque Ana de las Tejas Verdes es lo que podríamos considerar una de esas series clásicas que ha visto y conoce todo el mundo, así que los posibles spoilers ya han prescrito. De todas maneras, los anteriores párrafos se refieren a las dos primeras partes de esta historia, basada en los libros de la escritora canadiense Lucy Maud Montgomery (1874-1942), llevadas a la televisión en 1985 y 1987, la mencionada Ana de las Tejas Verdes y Ana de las Tejas Verdes: la continuación. Ahora bien, en el año 2000 llegaría Ana de las Tejas Verdes: la historia continúa, en la que nuestra protagonista se ve inmersa en la Primera Guerra Mundial y en 2008, Ana de las Tejas Verdes: un nuevo comienzo, que nos cuenta fundamentalmente la historia de Ana antes de ser adoptada. Lo cierto es que estas dos últimas aportaciones son absolutamente prescindibles y le hacen un flaco favor al maravilloso recuerdo que nos dejaron las dos primeras. Además de los libros y de estas cuatro series, también es conocida su adaptación en dibujos animados, japonesa por supuesto, muy al estilo de Heidi o Candy, Candy.

¿Y a qué viene acordarse ahora de Ana de las Tejas Verdes? Bueno, aparte de ser por supuesto una de mis grandes series para la nostalgia, hace unos días me comentaron que Jonathan Crombie, el inolvidable Gilbert Blythe, había muerto recientemente, noticia que me dejó más que perpleja porque no había leído nada en ningún blog o periódico digital por España. Es verdad que no ha sido un actor muy pródigo después de esta serie en cosas que hayamos podido ver por aquí, pero es una pena que su muerte pase tan inadvertida, pese a ser un hombre joven y que participó en una serie que tuvo bastante éxito en su emisión (como anécdota personal: yo estaba en el instituto cuando la emitieron en España y teníamos un compañero, que además era el más guapo y ligón de la clase, que estaba absolutamente enamorado de Anne Shirley). Luego he leído en medios extranjeros que falleció a causa de un derrame cerebral, a los 48 años, en Nueva York y que su familia decidió donar todos sus órganos.

En fin, pero no nos quedemos con esta tristeza, sino que podemos acabar recordando esta historia tan bonita de una niña que consigue llegar al corazón de todos los que la conocen, traviesa e imaginativa, con momentos muy divertidos y que tenía como escenario un lugar idílico, la Isla de Príncipe Eduardo y una casa en la que casi todo el mundo habría querido vivir, Tejas Verdes.

3 comentarios sobre:
“Ana de las Tejas Verdes. Nostalgia en serie”
  • recuerdo que ví esta serie hace mucho, cuando la puesieron por primera vez. Me encantó, y Ana me pareció adorable. La actriz, muy bien.
    Con los años me compré los libros, son siete, si no recuerdo mal. LLevan hasta una Ana adulta y madura. El primero tiene todo el ambiente que se refleja en la serie, luego ya decae un poco y es por momentos.
    Al leer los libros también pude ver que la historia allí es distinta , el argumento de la serie no siempre es fiel a los libros, sobre todo a partir del segundo .
    En fin, desde luego recomiendo la serie, tal como yo la recuerdo era muy entretenida y llena de encanto.

  • Ese fue también mi recorrido personal con esta serie: la vi en su primera emisión en España y me gustó tanto que compré los libros de Lucy Maud Montgomery, en una colección que sacó el Círculo de Lectores, imagino que aprovechando el tirón de la serie. Luego me gustó tanto que la compré en vídeo (¡¡¡!!!) y posteriormente, al enterarme de las dos miniseries de los años 2000, me hice también con ellas. Pero reconozco que de esto último me arrepiento, sobre todo la de 2008, en la que vemos a una nueva Anne niña que no le llega ni a las suelas de los zapatos a la protagonista de la original (con todos mis respetos).

  • uff sé lo que quieres decir! yo también me he emocionado alguna vez con una serie o libros y normal, pues quieres tooodo lo que tiene que ver con el tema, y luego pues no todo llega a colmar las expectativas. Normal también que si tenías la imagen de la serie en los ochenta en la cabeza, cuesta que entre otra cosa.
    No sabía que había fallecido Jonathan Crombie, pobrecillo, qué joven, le recuerdo de Gilbert, lo hacía muy bien.

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