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sep 14

Todo lo que no sabías sobre A dos metros bajo tierra

En 2015 se cumplirán diez años del final de A dos metros bajo tierra, la primera serie norteamericana que se atrevió a hablar abiertamente del tema tabú por excelencia: la muerte. Estas son algunas de las curiosidades que dejó a su paso la icónica producción de HBO.

En el año 2000, Alan Ball era uno de los guionistas más perseguidos en Hollywood. La culpa la tenía American Beauty, por la que se llevó un merecido Óscar al mejor guión original. HBO, una cadena en ascenso gracias a los éxitos de Sexo en Nueva York Los Soprano, buscaba un nuevo bombazo y encargó a Ball crear una serie sobre la muerte, un tema tabú que jamás había sido tratado tan abiertamente en televisión. Aunque el proyecto no era personal, Ball fue el que decidió ambientarla en Los Ángeles: “la capital mundial de la negación de la muerte”.

La serie conquistó a críticos y espectadores desde el principio, pero los guionistas tuvieron sus dudas en los primeros compases de la producción. En el primer capítulo se veían varios anuncios paródicos relacionados con la industria funeraria. La intención era que siguieran durante el resto de la serie, pero la idea se desechó tras el piloto. HBO consideraba al principio que la serie jugaba demasiado sobre seguro en sus primeros capítulos. La respuesta de los guionistas fue que la hija adolescente robase un pie en el tercer capítulo de la ficción.

Ahora es una estrella mundial gracias a su papel en esta serie y en Dexter, pero A dos metros bajo tierra es el primer trabajo fuera del trabajo de Michael C. Hall. Rachel Griffiths, Brenda en la ficción, tuvo que convencer a los productores de que ser australiana no era un problema para conseguir un perfecto americano. Frances Conroy, la matriarca de los Fisher, es sólo doce años mayor que su hijo en la ficción, Peter Krause. Este mismo actor estuvo a punto de interpretar al personaje de Hall, pero su química con Griffiths le acabó dando el papel de Nate.

Un final para el recuerdo

La producción de Alan Ball atravesó un bache durante las temporadas tres y cuatro, pero de eso ya no se acuerda (casi) nadie gracias al extraordinario final de la serie, el mejor cierre en la historia de la televisión para muchos seriéfilos. Ese epílogo al son de Breathe Me de la cantante Sia será recordado durante muchos, muchos años.

Fuente imagen: Esta imagen es una obra derivada de Six Feet Under por Almudena I. Bernardos, disponible bajo la licencia Licencia de Atribución en http://www.flickr.com/photos/gellar/2663928097/

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