“Marseille”, ciudad codiciada

Marseille” es la miniserie de 8 capítulos que acaba de  estrenar Netflix, creada por Dan Franck y protagonizada por Gérard Depardieu como Robert Taro, alcalde de Marsella durante dos décadas, Benoît Magimel, como su protegido y presumible sucesor, Lucas Barres, y una codiciada ciudad de Marsella.

En “Marseille” vemos al consagrado actor Gérard Depardieu (“Cyrano de Bergerac”, “Matrimonio de conveniencia”, “Astérix y Obélix al Servicio de su Majestad”) que con más de doscientos títulos y los  premios Cesar (1981 y 1991) y Globos de Oro (1990) avalando  su carrera, se convierte en el reclamo internacional de la serie.

Gérard Depardieu es el comprometido alcalde Roberto Taro, un hombre familiar, siempre atento con su esposa Rachel, interpretada por Géraldine Pailhas  (“Don Juan De Marco”, “El Adversario”, “Joven y Bonita”) y con su hija Julia, a la que da vida Stéphane Caillard  (“Los lioneses”, “Star Dust”). Aunque ha decidido no presentarse en las próximas elecciones a la alcaldía, tiene ya previsto quien le sustituirá (y obedecerá): su “ahijado” político y vicealcalde Lucas Barres, un perfecto Benoît Magimel (“La Pianista”, “Pequeñas Mentiras sin Importancia”, “The Nest”).

Esta sucesión en el Ayuntamiento de la hermosa y heterogénea ciudad de Marsella y primer puerto comercial de Francia, lógicamente, no va a limitarse a un pacífico y consensuado relevo generacional. Demasiados intereses creados, venganzas, ambiciones, compromisos, adicciones y corruptelas flotan en los círculos del poder consistorial … y en las organizaciones criminales de la cuidad.

Este es el punto de partida del episodio inicial de la primera producción completamente europea del canal de streaming.

Pero vayamos, como siempre, más allá de los créditos para descubrir quién está detrás de esta idea.

Marseille” ha sido creada por el guionista y prestigioso escritor francés Dan Franck, autor de más de veinte obras, entre los que destacan las galardonadas “Las Calendas Griegas”, “Campos de Batalla” o “La Separación”, cuya versión cinematográfica protagonizó Isabelle Huppert (“La Pianista”, “8 mujeres”, “My Little Princess”). Como guionista, además de “Marseille” ha escrito  “Carlos”, “Les Hommes de l’ Ombre”  o  “Resistance”. También hizo sus pinitos como actor a principios de los años noventa.

el escritor Dan Franck, creador de la serie "Marseille"

El escritor Dan Franck, creador de la serie “Marseille”.

De cómo surgió la idea de esta serie, él mismo cuenta que fue a través de su amigo, el productor Pascal Breton, quien le propuso escribir un guion inspirado en  la ciudad de Marsella para presentar a Netflix, que en ese momento seleccionaba proyectos europeos.  Dan Franck dijo sí a su amigo y se  fue a conocer todo de la cuidad, sus habitantes tan diversos, los principales monumentos, las mezquitas, su puerto y, por supuesto, sus elecciones municipales.

Una vez escrito el guion, dejó en manos de los productores la realización de la serie de cuyo resultado final se muestra satisfecho. Eso sí, insiste en que la comparación con House of Cards es un total error, de hecho las considera incomparables. Entiende que la  americana gira en torno a la ambición política, el poder por el poder, mientras que la francesa, se centra en el retrato psicológico de los personajes, siendo la trama política el telón de fondo. Añade que la lucha entre “mentor” y “pupilo” que vemos en la serie francesa no es por ambición, es por el amor a su ciudad y un ajuste de cuentas  pendientes entre ellos. Quizás tenga razón y ya sabemos que “las comparaciones son odiosas”.

¿Qué podremos encontrar en “Marseille”?

Con las reservas propias, su primer episodio nos anticipa una intrigante trama política de ambiciones personales y de punzantes resentimientos con la consiguiente sed de venganza, pero también el día a día de las relaciones personales y familiares, con sus aciertos y errores. O sea, el retrato tristemente auténtico, con mayor o menor intensidad, del que pocos lugares hoy en día pueden librarse. Por un lado, la vida cotidiana con sus partidos de futbol, reuniones de trabajo, idilios y desayunos familiares. Y por otro, la vida “encubierta”, de corrupción, delincuencia y codicia.

También está Marsella, la casi protagonista absoluta de la serie, con su diversidad de razas, sus antagónicos barrios elegantes y los suburbios, y su espectacular puerto comercial y deportivo que una vez remodelado con el “nuevo proyecto municipal”, como le apuntó Lucas Barres a su alcalde, “será Marbella” pero con más de 4 millones de visitantes al año.

Y todo ello con una estupenda realización y mejor interpretación. A veces, puede parecer más una película que una serie, pero recordemos que es europea, y  la tendencia es primar más el retrato psicológico de los personajes que el ritmo, a veces frenético, de nuestras adoradas series norteamericanas. Diferencia que en principio, puede ser uno de sus puntos a favor.

Habrá que seguir viendo los episodios…

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