Series Tv Archives - La Oscura Pasajera

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12
may 16

¿Alicia? Bien, gracias

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Supongo que no había mejor ocasión para volver (o peor, según se mire) que con el final de “The Good Wife”.

Esta es una de esas series que piensas que es imposible que se acabe algún día porque son demasiado buenas, pero también son aquellas de las que, sin embargo, piensas que deben acabar con la cabeza bien alta y no por un agotamiento atroz provocado por un alargamiento innecesario. Y efectivamente, para salir airosos de una trayectoria exitosa no hay nada mejor que irse en el mejor momento.

En “The Good Wife” prácticamente todo han sido aciertos. Digo casi todos porque creo que la serie habría tomado otro camino de no haber sido por la muerte de Will. Así que en ese momento se gestó posiblemente (en el subconsciente) el final que hemos visto ahora.

Dejando a un lado ese pequeño detalle (matar a Will), una serie excelente lo tiene muy, muy complicado para tener un final perfecto. Obviamente no va a ser a gusto de todos, eso nunca, pero tener un final redondo es prácticamente imposible. Los finales abiertos, pues si, permiten que la imaginación del espectador vuele un poco más. Los finales cerrados… pues vas a tener que hacerlo muy bien… o no, ya que no importa, siempre habrá alguien que diga que han metido la pata.

En esta ocasión, al parecer, han querido hacer un final redondo, circular. Lo de redondo no lo digo por el horroroso peinado que lleva Alicia en la escena final, me refiero a ese intento de “cerrar el círculo” que han pretendido sus creadores.

Hay que hilar muy fino para crear un pararelismo entre la bofetada del principio de la serie (Alicia a Peter) y la del final (Diane a Alicia). Pero ahí está, al parecer. Según han querido mostrar, presentan en el final a una Alicia cambiada, más egoísta, fría y calculadora, capaz de todo, ambiciosa y con claras aspiraciones a un puesto de poder. De ahí el cero atractivo en su indumentaria (de negro) y en su estética.

Para presentar ese lado romántico y sensible de Alicia nos devuelven en forma de aparición a Will, para mostrarnos las dudas y a su verdadero amor.

Realmente yo creo que necesitaban devolver a Will a la audiencia, aquella que criticó duramente su salida y que proclamó que la serie no volvería a ser la misma con tan irreparable pérdida. Para mí, el momento reflexión sobre el futuro con Will sobraba.

Lo cierto es que sobraban muchas cosas, y ese es uno de los errores más cometidos en los finales: que no se quede nada en el tintero aunque haya que contarlo deprisa y corriendo. Mientras quepa, todo vale.

En ese intento de justificar la actitud, de presentar a la nueva Alicia, en definitiva, de cerrar el círculo también nos desvelan el futuro político de la protagonista (que al parecer ni ella sabe) de la mano de Eli, como no podría ser otro. Esa escena hubiera sobrado si no hubiese sido necesaria tanta justificación y tanta demostración, otra vez, de que ella ha cambiado. Demasiadas explicaciones. Demasiado tiempo perdido.

Yo, del final, me quedo con muy pocas cosas porque en general, este final no me ha gustado. Pero no lo tomen como un reproche. Supongo que habría sido muy difícil contentarme dado que ha sido mi serie: completa, magnífica.

Me quedo con los pocos momentos que me han gustado: la breve pero contundente aparición de Cary, los momentos del juez Cuesta, las escenas cargadas de ironía de Alicia, y sobre todo, con las imágenes del despacho vacío. A la escena previa a la aparición de Will, con Alicia paseándose por un bufete vacío, oscuro, casi fantasmagórico con la única iluminación de las linternas de hoy en día (la luz del móvil) solo le falta el letrero de The End.

Pero no, por mucho que me lo digan, no me van a convencer. Al final, Alicia sigue siendo la misma. Aunque hayan intentado darle un giro a su vida al final, realmente, está en el mismo lugar que al principio. Es la misma. Una Alicia llena de dudas, luchadora incansable ante unas cosas pero curiosamente impasible ante otras. Para mí seguirá siendo esa mujer que aunque sabe perfectamente que el tiempo no vuelve ha permitido que pasase con cualquier disculpa peregrina. Pero al fin y al cabo es la Alicia que conquistó al espectador desde el principio y lo mantuvo atado a sus idas y venidas hasta el final. Eso es, la perfecta protagonista de una serie perfecta.

P.D.: Parece que el final de la serie ha sido todo “Alicia”. Pero en cierto modo es así. Lejos queda la serie coral del principio, con grandes entradas y salidas, magníficos personajes que aparecían y desaparecían en una o dos temporadas. Injusto sería que no recordase que “la era previa a la muerte de Will” todo fue diferente e imperdonable también que no recordase que hubo más vida aparte de la de nuestra protagonista, más personajes, incluso más interesantes y apasionantes, que hacían empequeñecer a la buena y mojigata esposa restándole interés y apartándola, relegada, al lugar invisible de la más simple cortesía: ¿Alicia? Bien, gracias.

Imagen: CBS

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12
jul 15

Penny Dreadful: tentaciones, pecados, redenciones.

Posiblemente haya algo que provoque más inquietud, miedo o desasosiego que la oscuridad y no es otra cosa que la soledad. Si además unes ambas, la mezcla resulta sobrecogedora y puede causar todos los síntomas de cualquier enfermedad, porque en cierto modo lo es. El miedo, ese sentimiento que provoca lo desconocido, que te asalta en mitad de la noche, en la oscuridad, en la soledad y recreado con todos esos monstruos de historias reales o no, se plantea recreado en toda su amplitud en esta serie. Penny Dreadful logra llegar al extremo. Porque de eso trata ¿no?, de nuestras fantasías, de nuestras tentaciones, de nuestros pecados, los que sacan todos los cadáveres del armario y nos provocan un miedo atroz. El miedo en soledad.

PD

La segunda temporada de Penny Dreadful ha llegado a su fin tan de puntillas como llegó (como hiciera en su estreno) pero con tanto calidad y delicadeza que nos sorprenden los datos (malos) de la audiencia. Aun así, parece que no ha llegado a rozar la peligrosa línea de la cancelación y será renovada por una tercera, esta vez de nueve capítulos.

Sin lugar a dudas una buena noticia pero con una gran dosis de intriga ya que, en virtud del final de ésta, los caminos de sus protagonistas no podrían estar más separados.

Los personajes han llegado a un punto sin retorno. Aquel en el que solo queda enfrentarse al pasado y tomar decisiones. Con un  solo punto de salvación, el que pueda generar Vanessa, la frágil pero impasible Vanessa.

La serie ha llegado a este punto tras conocer el verdadero “yo” de cada uno de sus protagonistas y que, lejos de morir, de hundirse en su aplastante realidad, la asumen con muy poca discreción pero con una alta dosis de arrepentimiento. Los pecados de cada uno de ellos han salido a la luz. Pecados generados por su propia naturaleza o por las tentaciones que les han rodeado pero, pecados al fin y al cabo. Tras sucumbir a la tentación ha tocado caer en la cuenta de la realidad y ha llegado el momento del rendir cuentas.

Así,  Penny Dreadful consigue llegar hasta el final de la temporada, con un desenlace vacío de sorpresas, de fuegos de artificio, de acción trepidante, pero lleno de los sentimientos de un grupo de seres que han logrado salvarse de sus propios demonios. En esa redención, un camino solitario, por cierto, cada uno tomará un rumbo diferente y así es plasmado en los últimos minutos de un capítulo que bien podría ser el desenlace final de la serie pero, que curiosamente (y afortunadamente), no lo es.

Volverá la serie tras el apagón final que provoca Vanessa en una mansión ahora solitaria, triste,  pese a que se han librado de todos los demonios que les rodeaban.

Cada uno en su camino. en el destierro  de la criatura, en el desatino del Dr. Frankenstein, en la recuperación de los fantasmas enterrados para Sir Malcolm, en la expiación de la culpa para el señor Chandler, en la sinrazón compartida, la de Bona y Dorian y en la soledad de la incomprensión, la de Vanessa.

En definitiva, un capítulo que poco revela del futuro y que solo deja un agrio sabor de boca.

La próxima temporada, más corta, será una sorpresa, tal vez un final para la serie. Pero no se confundan. Dudo mucho que haya finales felices para estas almas atormentadas. Porque poco se puede esperar del futuro en un panorama tan sombrío como este.

He intentado no desvelar demasiado del final de la temporada, porque, pese a que se pueda tener una imaginación prodigiosa, cada una de las fotografías que detallan a los personajes son dignas de ver para los amantes de Penny Dreadful, de la oscuridad, de la soledad, de la transformación, del terror a lo desconocido y sobre todo, del miedo a… pues del miedo a su propio ser.

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03
jun 15

El imaginario de The Whispers

Con la premisa de lo imaginario, a priori, pero muy alejado de lo que solo existe en la imaginación, el primer capítulo de la serie producida por Steven Spielberg nos presenta la antesala de lo que ya sabemos será una  de extraterrestres que intentan dominar el mundo. Dejando volar la imaginación y poniendo el primer capítulo como aval, tendrá que cumplir una premisa para no caer en el habitual error de este género:  tener desarrollo que no salte de lo imaginario a lo absurdo e irrisorio.

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El tema de los amigos imaginarios siempre ha tenido una dosis inquietante capaz de captar la atención del espectador amante de este género. En este caso, solo en los primeros minutos del primer capítulo ya que, antes de que termine, tendremos las bases de lo que la serie plantea: los extraterrestres quieren dominar el mundo.

The Whispers cuenta con un reparto interesante, aunque como la producción, la de Steven Spielberg, no es garantía de éxito. Aún así, me gusta el papel protagonista de la agente del FBI Claire Bennigan (Lily Rabe) sobre todo. En el otro extremo y con pinta de que va a ser bastante complicado hacerle encajar con credibilidad está su marido, supuestamente muerto, desaparecido y vuelto a aparecer en esta primera entrega de la serie (… ahora entienden la razón de mi argumento…) El que si tendrá un papel fundamental en la serie será el de Wes Lawrence (Barry Sloane), que además de formar parte del Departamento de Defensa tiene un pasado con Claire y, debido a las circunstancias que se avecinan, sus caminos se volverán a cruzar. Junto a ellos, familia y compañeros de trabajo y, por supuesto, los niños, que son el eje principal de la acción, de momento.

En esta primera entrega de The Whispers todo ha tenido un ritmo y planteamiento aceptable, aunque, para mi gusto, con demasiada información. Se nos han desvelado los principales pilares de la serie y con esto, solo me surge la pregunta de qué habrán dejado para el resto de la temporada. Ah, si, la dominación mundial. Demasiada información.

No es difícil llegar a esta conclusión sin haber leído nada sobre la serie, ya que en su presentación pronto se huye de la idea de los amigos imaginarios y se llega a conocer la implicación de los niños  con sus “amigos”, de sus padres, de sus padres con los supuestos visitantes, de los diferentes padres entre ellos y de estos con sus hijos.

Vaya, que los niños de estas familias son el vehículo perfecto para la llegada de los seres de otras galaxias. No es que lo tome a mofa, pero es que así, de manera global, me suena a más de un argumento de cualquier película de ciencia ficción. En definitiva, que no han inventado nada nuevo.

Pero yo soy de las que doy una oportunidad a este tipo de géneros, siempre y cuando no metan la pata en el primer capítulo, y en este caso, lo han salvado dignamente.

Ahora toca la peor parte: seguir por la senda correcta, o lo que es lo mismo, no entrar en un jardín del que difícilmente podrán salir. Y quien dice jardín, dice nave, objeto no identificado u hombrecillos verdes…

Imagen: ABC

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11
may 15

Revenge, Confucio, Infinito

Tal y como cita Emily en el capítulo final, según Confucio, antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas. Para Revenge, ese viaje ha desembocado en el propio final de la serie ya que, como todos imaginamos desde el principio, el plan de la protagonista tenía, tarde o temprano los días contados. Y ha sido antes de lo esperado. Con la cuarta temporada, Revenge ha llegado a su precipitado final, no solo por la caída progresiva de la audiencia sino por la necesidad de abarcar demasiados enemigos en una solo historia. Y es que, como también dijo Confucio, aquel que persigue dos conejos, no atrapa ninguno.

 Revenge llegó, desde lo más alto en sus inicios, a cautivar a una audiencia encantada con el glamour que rodeaba la historia de una joven que perseguía un objetivo: demostrar la inocencia de su padre muerto a través de la venganza hacia todos aquellos que propiciaron su condena.

En un principio todo jugaba a su favor: la trama y el reparto, sobre todo sus protagonistas Emily Thorne (Emily VanCamp) y Victoria Grayson (Madeleine Stowe) eran suficiente para convencernos a todos de que esa era una serie que había que seguir. Cada personaje tenía su lugar y cometido en un puzzle en el que todas las piezas encajaban a la perfección.

Pero comenzando porque el muerto, no estaba tan muerto y porque al reparto inicial se unió un auténtico desfile de personajes, la serie comenzó a dar muestras de haber perdido el rumbo.

Si en un principio teníamos claro que los objetivos habían sido retratados en una foto que Emily se encargaba de sacar al final de cada “caso cerrado”, poco a poco perdimos la noción del tiempo y del espacio y comprendimos que la imagen tenía un curioso poder reproductor con tentáculos que llegaban a cualquier parte, incluso al más allá.

Sin lugar a dudas, el tratamiento utilizado para hacer aparecer y desaparecer personajes no ha sido el más adecuado. Podría hacer una larga lista de situaciones absurdas que se refieren a esto, pero por no alejarme demasiado en el tiempo, el último novio de Nolan ha sido otra gota más a un vaso que rebosó hace tiempo.

Puede estar justificada la precipitación por la cancelación y la necesidad de dejar capítulos cerrados pero, las prisas nunca han sido buenas consejeras. Sobre desapariciones absurdas podría estar escribiendo mucho tiempo pero si de algo no me cabe duda es que lo han sido tanto (absurdas, increíbles, alucinantes…) como sus propios personajes.

Pero no todo ha sido malo en esta serie. La serie ha conseguido dar buenas dosis de entretenimiento en un ambiente particular y aportando algo diferente: el estilo de los Hamptons. Tan solo con ver los modelitos que han lucido sus protagonistas femeninas, ¡y las chaquetas de Nolan, por supuesto!, ha valido la pena.

También han sabido aportarnos un personaje esencial en este tipo de series-culebrón: la mala. Victoria ha tenido un papel esencial en la serie. Tanto, que me atrevería a decir que en ocasiones ha gozado de mi simpatía por encima de Emily.

A Emily se le ha escapado algo en su trabajado plan y ha sido la necesidad de dejar un rastro coherente para no perderse en el camino. Demasiados engaños, dentro de engaños, para engañar a alguien pensando que era ella la engañada.

Por eso se ha precipitado todo. El episodio final ha sido como poco, fugaz. Victoria se merecía una muerte mucho más apoteósica o, mejor aún, no morir. El tema boda, barco y puesta de sol queda demasiado edulcorado para una serie en la que se han encargado de presentarnos a una Emily muy lejos de todo eso. Casi que la han anulado en los últimos minutos. Y el extraño sueño con Charlotte, que aparece de repente, tomando una extraña decisión, es tan absurdo como… toda su existencia.

Pero ya se sabe, las prisas no son buenas consejeras y aunque el infinito (el doble infinito) ha sido el símbolo de toda la serie, en esta ocasión ha sido necesario sustituirlo por un  punto final.

 

Imagen: Facebook Revenge.

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25
abr 15

‘Welcome to’ Wayward Pines

En los tiempos que corren, no hay nada más desesperante que no tener un teléfono a mano. Hemos limitado nuestra vida a la necesidad de tener a nuestro lado aquello que durante años solo era posible utilizar en un soporte fijo privado o uno público para el que era necesario contar con algunas monedas. Ahora, volvemos a nuestra casa si nos damos cuenta que hemos dejado nuestro móvil en casa o incluso llevamos el cargador en el bolso o el coche por si éste se quedara sin batería. Lo que es impensable es quedarnos sin la posibilidad de tener una forma de contacto eficaz y rápida en el mismo instante en el que la necesitamos. Ese es uno de los elementos desesperante de nuestro protagonista al que le veremos encontrar otros muchos obstáculos en su viaje al misterioso Wayward Pines.

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La falta de comunicación no será el único problema al que se tendrá que enfrentar el agente Ethan Burke (Matt Dillon) en su estancia en Wayward Pines, el extraño y misterioso pueblo en el que despierta después de haber sufrido un accidente de tráfico. Hasta allí se ha desplazado para investigar la desaparición de otros dos agentes federales, Kate Hewson y Bill Evans. Pero tras su accidente, además de descubrir que no tiene ni su cartera, ni su teléfono ni su identificación, también se percatará que ese lugar tiene algo extraño hasta llegar a la conclusión de que, si nada cambia, posiblemente no logre salir de allí, nunca.

Esta ha sido la presentación (preestreno) de esta nueva serie de 10 capítulos basada en la novela de Blake Crouch “Pines” y dirigida por M. Night Shyamalan. Hasta su estreno el próximo 14 de mayo, se nos han dado las pinceladas de lo que será el nuevo thriller de FOX que cuenta además de Matt Dillon en su elenco con referentes de la interpretación como Melissa Leo, Juliette Lewis, Terrence Howard, Toby Jones o Carla Gugino. Si a esto le unimos los numerosos comentarios que aluden a su supuesto parecido con la mítica Twin Peaks, la convierte en una de las series más esperadas de la temporada.

Con algunas pinceladas que nos dejan ver lo que se avecina con la serie, en esta primera entrega lo que realmente ha captado mi atención han sido las interpretaciones de Melissa Leo, Juliette Lewis y Toby Jones que logran incorporarnos a la inquietante atmósfera de misterio de citado pueblo. Porque, el planteamiento en sí, siendo sincera, no me ha sorprendido demasiado ya que, de pueblos raros, raros, tenemos un extenso y vasto terreno repleto de series ambientadas en algún lugar al que ninguno de nosotros le gustaría pasar ni para poner gasolina.

Como en otras ocasiones, ahora lo que queda es que con semejante potencial interpretativo, la serie logre encauzar su desarrollo de manera atractiva y sostenida, contando con el que puede ser un punto a su favor: el momento, la época elegida para su estreno, cuando las más longevas de la tele terminan sus temporadas.

Hasta ese momento, ¿qué les parece un viajecito de fin de semana a algún lugar húmedo y oscuro? Pues bienvenidos a Wayward Pines.

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04
abr 15

El otro lado en The Walking Dead

Como si de las dos caras de una misma moneda se tratase, en cualquier situación, nos situamos en uno u otro lado. Es inevitable y pocas veces logramos encontrar esa línea divisoria en la que, si procede, situarnos y permanecer neutrales, casi inertes, sin opinión, impasibles. No, no es cierto. Siempre existe una pequeña duda cuando estamos sobre esa línea. Siempre un pie mira ligeramente hacia uno de los dos lados. Incluso en nuestra mente. El último gran capítulo (por su extensión) de la temporada de The Walking Dead nos hace reflexionar sobre la facilidad de cambiar de uno a otro lado, sobre las decisiones. Nos pone en situación física sobre la importancia de estar en uno u otro lugar, sobre el querer y la necesidad. Y sobre todo, a mi me ha hecho darme cuenta que, realmente, la mente de Rick, su esencia, hace tiempo que está en el límite de la línea que cruza a ese otro lado.

 

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Aunque para muchos el final de la quinta temporada de The Walking Dead no haya tenido grandes dosis de acción, realmente no lo necesita. Recordemos que el ritmo que lleva esta serie, el compás, nos tiene acostumbrados a plantearnos un futuro incierto al final de cada temporada y lejos realmente de presentarnos batallas finales repletas de muertes imprevistas de personajes esenciales.

 

Una vez más, lo que han hecho es presentarnos, eso si, un futuro incierto. Porque esta vez conocemos el paradero de cada uno de los personajes, no como en otras ocasiones. Los tenemos bien localizados y además sabemos cuales son sus intenciones, en cierto modo.

El futuro incierto en esta ocasión viene de fuera y en cierto modo, de dentro.

 

Ese idílico lugar llamado Alejandría, ha despertado de su letargo, por obligación (o tal vez obligado por Rick) dado que el mundo en el que han estado viviendo es pura fantasía y difícilmente se puede sostener a largo plazo.

 

Ese plazo ha finalizado justo en el momento en que “Los lobos”, encuentran las fotos de ese lugar. La curiosidad mató al gato. O lo matará.

 

Todos sabemos que buena parte de la próxima temporada tendrá como línea argumental la defensa contra el mal exterior desconocido para algunos y conocido para otros, y que tiene inicial grabada en la frente.

 

A priori, parecen organizados aunque algo torpes en las formas. Pero a juzgar por la organización y el radio de acción supongo que será la torpeza de los dos elementos que hemos visto y que detrás, habrá un grupo más numeroso.

 

En cualquier caso, en forma de lobo, o de cordero, está claro que es el nuevo enemigo a las puertas.

 

Pero aún faltaba por depurar ciertos detalles en la tan organizada comunidad. Detalles tales como la eliminación del maltratador, sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes de Carol y de unos sentimientos cada vez más claros por parte de Rick, así como plantear las bases de la supervivencia en una comunidad de parque de atracciones infantil.

 

El grupo de Rick lo sabía. Sabía que aunque se sintieran seguros a ese otro lado del muro, en una comunidad civilizada y organizada, ellos sabían que hay algo más, algo superior que permanece en el exterior y que no se esfuma por esconderse en Los mundos de Yupi.

 

Sasha siempre se resistió, no se integró. Daryl se resistió pero buscó y encontró una salida satisfactoria. Michonne estaba deseosa de que eso funcionase y Carol, ¡pero qué buena es Carol!, ha sabido jugar sus cartas a la perfección. ¡Eres la mejor!

Yo creo, que en el caso de Rick se han dado un conjunto de circunstancias muy particulares para que su mente esté más allí que aquí, es decir que esté a un paso de la locura. Vaya, que si le das un empujón está en el otro lado fácil, fácil (me refiero al otro lado imaginario).

A Rick se le ha unido la necesidad de encontrar un lugar seguro para sus hijos, la necesidad de encontrar un lugar de reposo para su grupo con todos sus fantasmas, con todo por lo que ha pasado y que le ha generado una permanente sensación de inseguridad y desconfianza que en ningún caso desaparece de un día para otro. A ello se ha unido algo que no veíamos en él y que esa cierta relajación que en algún momento (muy corto) pudo tener en Alejandría: un tímido inicio de sentimientos hacia otra persona. Si a todo ello le unimos que es un líder y que se ha encontrado en un lugar en el que no puede tomar el solo las decisiones, y que tampoco le corresponde por ser el recién llegado, tenemos una mezcla más que explosiva.

 

No me ha impactado tanto el final con el mensaje de que los lobos están cerca como otras escenas anteriores. Sobre todo la de Michonne, ese momento en el que va a colgar la espada en la pared otra vez pero reflexiona y decide quedársela. En su mirada se podía leer perfectamente: la tranquilidad se ha acabado. Carol ha estado en todo la temporada sublime y en este último episodio no ha sido menos. Así que la escena en la que como cualquier buena vecina le lleva una bandeja con comida a Pete el maltratador para amablemente, pero con un cuchillo en la mano, decirle poco menos que es de lo peor que hay por los alrededores y que se ande con ojo con ella. ¡Ahí está mi Carol!

 

Y Rick, el sangriento. Que se podía haber limpiado un poco la cara antes de aparecer en la reunión, digo yo, que parecía Carrie recién salida del baile… El caso es que Rick tendrá el cometido de convencer en la reunión de que hay que ponerse las pilas con el tema de la seguridad y que ese asunto no es una tonteria cuando llegará Pete, borracho como una cuba y blandiendo un sable que terminará en la garganta del marido de Deanna. Así que en cuestión de segundos esta pasará de un lado al otro y le dirá a Rick que acabe con el (cosa que a Rick le cuesta tanto como parpadear…)

La carita de Morgan, un hallazgo que va a ser una reincorporación fantástica para la nueva temporada, cuando ve a Rick-Carrie disparando a un tipo en el suelo allí, en medio del pueblo de La casa de la pradera, es un poema. Morgan supongo que habrá pensado: quién me mandó a mí venir a este lugar.

 

Y la foto del capítulo es sin duda la de Sasha. Esa si que está en otro lado.

 

Pues con todo esto, con dosis más de sentimiento, de elecciones, de decisiones que de acción, nos deja la serie hasta el mes de octubre previsiblemente. Así que tendré que esperar en mi otro lado.

 

O no.

 

No precisamente hasta octubre, ya que a finales de verano está previsto el estreno de la serie derivada Fear The Walking Dead, de la que han encargado de recalcar que no se trata realmente de una precuela ya que la idea se desarrolla en un momento y un lugar diferentes a The Walking Dead pero dentro del apocalipsis zombie. Solo conocemos algunos detalles de la serie y el teaser que se ha presentado pero con la idea me basta.

 

Ahora la espera no será tan larga ya que tendremos la oportunidad de conocer antes, otro lado de The Walking Dead.

 

https://www.youtube.com/watch?v=ZSPnJIbGc3k

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16
mar 15

Mundos perfectos en The Walking Dead

Todo era idílico, todo era perfecto, todo estaba bien. Casi, casi se podía tocar la sensación de seguridad, esa que los protagonistas rara vez han tenido. Ahora se acerca el final de temporada y como si de una tormenta se tratara, la previsión apunta a que tendrá altas dosis de lo habitual, esto es, grandes cambios. Porque ahora mismo comienzan a tambalearse los mundos perfectos en los que todos piensan que viven: los que ya estaban y los recién llegados. Si no es por uno es por otro, por una cuestión o por otra. Comienza el desasosiego, ese extraño sentimiento que se instala en el centro del estómago y que te deja una sensación permanente de que algo no está bien. Y no lo está.

Rick

 The Walking Dead está inmersa en su trilogía final, o al menos así denomino yo a los tres últimos capítulos de la temporada, tres que suelen ser muy importantes ya que, si bien en ocasiones no ocurre nada impactante, siempre nos deja bien sentadas las bases de lo que ocurrirá la próxima temporada.

Supongo que no seré la única que ha pensado en lo artificial que resultaba todo el ambiente de Alexandria, algo que se ha trasladado a las dificultades de adaptación de todos los personajes: desde la ropa hasta la comida, pasando incluso por el aseo personal.

Han desconfiado durante mucho tiempo de todo lo que ocurría a su alrededor, y con razón, y este idílico pueblo no iba a ser menos.

Los último capítulos, el 13 y el 14 de esta quinta temporada de The Walking Dead, nos han servido para ver como todos los personajes se adaptaban y hacían suyos determinados roles en los que superan con creces a los habitantes acomodados y nada experimentados de Alexandria. Todos salvo Sasha.

Desde la espada colgada en la pared, pasando por el uniforme, la cena, la fiesta… incluso a Rick le hemos visto en un papel totalmente diferente al habitual, con una mirada brillante, con un gesto que… Rick, Rick… solo te va a traer problemas.

Pero todo forma parte de una máquina bien engrasada, aquella que posiblemente destape al final la caja de Pandora y lo de menos serán los caminantes que se encuentren al otro lado de la valla.

Todo ha estado calculado, un capítulo en el que todos somos amigos, en el que se toman cervezas y postres cuidadosamente elaborados en una fiesta impensable en los tiempos que les ha tocado vivir y al siguiente comienza la cuenta atrás. Y no una cualquiera, sino una con dos bajas, una revelación satánica y una familia en peligro.

Porque el cura, que desde el principio ha sido un cero a la izquierda, ha comenzado su campaña de desprestigio hacia Rick y su grupo calificándolos casi como enviados del diablo. Vaya, que si digo que está loco me quedo corta, corta.

A esto se une el descubrimiento de Carol, a la que no se le escapa ni una. La encantadora nueva amiga de Rick si que tiene a “el mal” en persona en su casa, y es que todo apunta a que posiblemente tanto ella como su hijo sufren el maltrato de su marido y padre. Lo mejor de todo ha sido la explicación de Carol a Rick y su solución: Rick, que no te va a quedar otra que cargártelo.

Y por último la nefasta y desastrosa excursión de Glenn y compañía para buscar unos equipos técnicos y que ha tenido como resultado dos bajas.

Ahora, en The Walking Dead toca llegar a Alexandria y explicarles a todos lo que ha pasado, y sobre todo a la alcaldesa, teniendo en cuenta que una de las bajas es la de su hijo.

Difícil y complicado panorama para que el equipo de Rick se mantenga en el idílico pueblo teniendo en cuenta todos los frentes que se abren para los dos últimos episodios de la temporada.

Aunque tampoco creo que les sorprenda mucho y de seguro estarán más preparados que la pandilla de cobardes habitantes de Alexandria. Porque ellos siempre han tenido claro que los mundos perfectos no existen.

Aunque por un momento, si fue perfecto, en el final del capítulo 13.

 

Imagen: AMC

 

 

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03
mar 15

Culpables en How to Get Away with Murder

Momento agitado por el que pasamos en esta época del año. Al regreso de unas series se une la despedida (por fin de temporada) de otras. Agitado o extraño, ya que en el primer caso supone no volver a hablar de esa ficción posiblemente hasta después del verano (y yo eso lo veo tan lejano…) y en el segundo, la odiosa pero necesaria tarea de volver a ver el último capítulo previo al parón de turno para recordar en donde nos habíamos quedado (porque también lo veo muy lejano…) Pues debe ser verdad eso de que la primavera la sangre altera…o agita, q para el caso, viene a ser lo mismo. Y más con un resultado de culpables en How to Get Away with Murder.

 

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Tras esta introducción-reflexión iré al grano. Ha finalizado la primera temporada de How to Get Away with Murder y debo confesar que no me ha decepcionado en absoluto. Puede haber tenido algún episodio más flojillo que otros pero, en general, me ha enganchado totalmente. Es cierto que es es difícil no decir algo así de una serie que tiene un ritmo tan veloz que perderte un sólo segundo de un capítulo puede hacerte perder el hilo de la historia, pero ese ritmo, aunque no es novedoso, forma parte del encanto de la serie.

 

Me ocurrió que a mitad de temporada me preguntaba qué sucedería con esta ficción dado que los protagonistas estaban todos involucrados en el suceso en cuestión. Vaya, que eso tenía que tener una cierta fecha de caducidad porque esconder semejante secreto de manera sincronizada es muy difícil.

 

Con el final de esta temporada entiendo un poco más la razón: todos son culpables.

 

Por una cuestión u otra, en How to Get Away with Murder no se libra “ni el apuntador” de ser acusado de algo. Todos tienen algo que esconder y nadie es lo que parece (o si lo parecía es aún peor).

 

El final de temporada ha sido además redondo, ya que centrados en el delito cometido por el grupo de estudiantes casi, y sin que me diera cuenta, había quedado relegado a un segundo plano el delito anterior y la razón primera para que todo el engranaje de la serie se pusiera en marcha: el asesinato de Lila.

 

Ahora, al final de la temporada, en su último episodio, nos desvelan quién ha sido el verdadero asesino de Lila y de “obsequio” nos dejan con otra muerte sin resolver.

El ritmo trepidante y la fuerza de los personajes, incluso en sus debilidades personales hace que sean un grupo coral perfectamente ajustado y sincronizado, con tramas paralelas que refuerzan aún más si cabe la intencionalidad de cada uno de ellos, aunque algunas puede que no aporten nada útil a la serie.

 

Ha tenido un inicio fascinante y un final igualmente sorprendente. Y aunque los continuos flashbacks son un recurso fácil para  dejar en el espectador una falsa sensación de movimiento, son un elemento imprescindible para lograr dejarnos con tantas preguntas sin respuesta en cada una de las entregas.

 

Ahora, una vez resulta una de las incógnitas de la serie no cabe duda que será capaz de ofrecernos otras tantas en su segunda temporada. Pero siendo sinceros, sigo pensando que todo tiene una fecha de caducidad y, en cierto modo, la próxima temporada se presenta algo previsible en cuanto a su trama y argumento. En principio, todo apunta a que se centrará en la defensa de Nate y en la resolución del asesinato de Rebecca. Así que, algo tendrán que ingeniar para crear un nuevo punto de interés al margen de lo que sabemos.

 

De momento, todos son culpables en How to Get Away with Murder.

 

Imagen: Imdb

 

 

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16
feb 15

Los silencios en The Walking Dead

Cuando sigues una serie desde su inicio, cuando analizas cada uno de los detalles, cuando eres capaz de ser objetivo con su desarrollo, puedes trazar una clara línea argumental en incluso adivinar el futuro. No es una ciencia exacta pero sí una línea a tomar. La que utilizan los creadores de The Walking Dead en sus bien definidas y estructuradas temporadas. Así, tras un cambio de ubicación en el que se desarrolle una acción, llega un periodo de largos, tediosos y profundos capítulos cargados de filosofía, melancolía y todo lo que se les ocurra que termine con ía, con un claro elemento presente en ellos: los silencios.

 

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The Walking Dead regresaba hace dos episodios con una sensación perpetua de desasosiego fruto no solo de la última muerte previa al parón de la midseason como la muerte que nos dejaba su regreso. Y cuando eso ocurre, en esta serie, sabemos que lo siguiente va a ser un recopilatorio de minutos plagados de largas conversaciones sobre el bien y el mal, lo humano y lo divino, el cielo y la tierra y todo aquello que pueda ser ligado a la esperanza y la falta de ella. Todo esto, salpicado por un conjunto de largos e interminables silencios solo perturbados por el gemido de algún caminante.

 

Es el modus operandi de la serie: tras la tempestad llega la calma.

 

Debo reconocer que en esta ocasión, a las largas pausas y charlas filosóficas se ha unido el cansancio de un grupo que está al límite de sus fuerzas y ha generado un ambiente de arrastre que, si bien invade al espectador por completo, también puede hacer que este se duerma en su sofá.

 

No es mi parte preferida de la serie. Aunque supongo que necesarios, no soporto esos largos momentos en los que dos personajes se sinceran, sin pretender arreglar el mundo, contando alguna batalla que sirve de aprendizaje para lo que están viviendo, que sirve de desahogo pero que en definitiva, no lleva a nada.

 

Pero supongo que lo que engancha de esta serie es que, cuando estás al completo de larguísimos silencios, uno de ellos es perturbado por algo.

 

Algo que puede ser un caminante, el viento, un animal, un hombre que sale de la nada limpio y vestido de manera impecable tendiendo una mano para ayudar al grupo o simplemente, una caja de música.

 

Pues sí, esto es lo que tiene The Walking Dead, que no te deja descansar en los silencios porque puedes encontrar cualquier cosa, esa que seguramente revele el destino que tomará la serie.

 

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08
feb 15

Entender Helix

Posiblemente el frío haya congelado alguna idea en mi cabeza y no pueda discernir con claridad. Pero lo cierto es que la segunda temporada de Helix me tiene como poco desconcertada. Si a eso le unimos que todos los capítulos tienen dos segmentos diferentes en el tiempo, más aún. De momento, no entiendo nada.

 

Helix

 

Y  hago un esfuerzo por entender Helix, que conste. La serie tuvo en su primera temporada un comienzo al uso, un giro sorprendente y un ritmo apropiado. Aunque costó buena parte de la temporada captar la idea real del argumento, el resto hacía que la espera pasase desapercibida.

 

No comenzó siendo desconcertante aunque después lo fuera ya que se planteó como un procedimental que resultó ser mucho más oscuro e inquietante con algo de “salida de tono” incluida. Incluso llegó a tener capítulos increíbles en semanas realmente ausentes de buenas ideas.

 

Pero la segunda temporada ha comenzado por lo desconcertante y no por lo procedimental.   Todo en estos primeros episodios tiene poco o ningún sentido. Además, debemos dividirlo todo en dos tiempos, como en dos subseries que de momento, nada tienen que ver la una con la otra salvo por el hecho de que a la mayoría de los personajes los conocemos.

 

Una vez más el centro de control de enfermedades llega a una isla buscando la causa de la muerte, aparentemente por un virus extraño, de toda la tripulación de un velero.   Una vez en la isla de la que no podrán salir hasta semanas después porque aparentemente están incomunicados, llegan a una gran casa en la que se aloja una secta.

 

Todo podría ser relativamente normal, si el caso se limitara a investigar la isla, a las personas que allí viven y punto. Pero entre este grupo se encuentra Alan, el hermano de Peter.   De momento, y aunque ya han tomado contacto, no sabemos mucho de las verdaderas intenciones de Alan. Y lo que nos complica aún más las cosas: tras los extraños mensajes de Peter por teléfono, tampoco conocemos las intenciones de este.  Aunque todo apunta, de una parte y de la otra a Ilaria.

 

Lo único cierto es que hay un virus y que los habitantes de la isla esconden muchas cosas.   Es decir,  de momento no hay nada claro. Se han dedicado a divagar, investigar y dejar pequeñas migas de pan como rastro de lo que puede suponer todo. Pero eso, todo son suposiciones.

 

Pues, si eso era poco, nos hacen dar un salto sustancial en el tiempo, al futuro para ver a Julia, que recordemos que es inmortal, buscando algo en la misma isla.   Allí se encontrará con su padre, que no es que se haya vuelto loco. No, que va… ¡No está loco, está lo siguiente!   Y sinceramente, no entiendo muy bien que tiene que ver este momento temporal con el otro salvo por el hecho de que todos, aunque en momentos diferentes, estén en la misma isla.

 

Aún así, sigo en mi empeño y sigue formando parte de las series a las que sigo habitualmente. Ahora más que nunca, ya que me ha llegado a provocar una cierta intriga morbosa aunque el final pueda ser decepcionante.

 

Mis palabras podrán ser poco esclarecedoras. Un fiel reflejo de esta segunda temporada y mi gran, gran esfuerzo por entender Helix.

Imagen:SyFy

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