Lo mejor de la semana - La Oscura Pasajera

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Cover: La Oscura Pasajera

12
oct 13

Lo mejor de la semana

La premiada Homeland acierta en cada entrega. No le hace falta fuegos de artificio ni atractivos protagonistas que nos distraigan de lo verdaderamente importante. Tampoco tiene prisa. Es más, esa podría se la clave de su éxito: tomar el tiempo preciso para cada cosa, para cada gesto, para cada mirada. La decepción por la traición de un amigo, la reflexión sobre el pasado, la explosión tras ser insultado, todo ello, se toma su tiempo y permite que el espectador capte sin posibilidad de error aquello que se quiere transmitir en cada preciso momento. La especial mezcla entre el drama y la intriga política le aplica a Homeland una dosis de frescura que no permite caer en el abatimiento (o aburrimiento) Habrá algo que objetar, por supuesto, pero en esta ocasión es lo mejor de la semana.

 

Homeland

 

En una semana en la que hemos asistido a dos regresos tales como el de Hart of Dixie y Arrow ambos sin superar lo que se espera de esas series, sólo las habituales The Good Wife otra vez logra mantener el listón. Revenge ha logrado iniciar un giro hacia la reflexión de su protagonista aunque dudo mucho que sea duradero y Once Upon a Time sigue perdida en una isla que podrá ocasionar más de un trauma infantil.

 

Asistíamos también al estreno de Once Upon a Time in Wonderland, el spin-off de la anterior, con tantos altibajos como una montaña rusa. Acertada la visión de una Alicia trastornada internada en un psiquiátrico por ver a conejos que hablan pero muy floja la parte fantástica por no hablar de los efectos que siguen siendo mediocres.

 

Brillantes Jessica Lange y Kathy Bates en American Horror Story Coven, si no te gusta el género de esta serie sólo verlas a ellas merece la pena, eclipsan.

A la altura y en su línea habitual sin perder un ápice de interés Grey’s Anatomy y Scandal. Y una mención especial para el rumbo que está tomando Revolution: ese doble juego en el que los buenos no van a ser tan buenos y los malos van a terminar siendo los buenos puede ser muy interesante.

 

Pero ha sido la serie que consigue que hasta mi respiración tome un ritmo más pausado capaz de analizar cada gesto y cada palabra porque ellas va cada dosis de intención la que desde mi punto de vista ha sido lo mejor de la semana.

 

La tercera temporada de Homeland está abordando la investigación sobre el atentado en las oficinas de la CIA. Ésta no sólo se centra en Nicholas Brody (Damian Lewis) como ejecutor del plan sino del entramado que permitió y avaló dicha masacre. El trabajo se ve entorpecido por una investigación-comisión paralela que trata de esclarecer cómo los propios investigadores permitieron llegar a Brody tan lejos sin sospechar que algo parecido pudiera ocurrir.

 

El pasado es más complicado y todos lo conocemos, al menos los que hemos visto las temporadas anteriores, pero el futuro no lo es menos. Con Carrie Mathison (Claire Danes) convertida en cabeza de turco para que se cierre esta comisión y se pueda continuar con la verdadera y útil investigación del atentado, el panorama podría presentarse más disperso.

 

La continuas dudas que planean sobre Saul Berenson (Mandy Patinkin) hacen que en ocasiones lo comprendas e incluso lo justifiques para odiarlo al minuto siguiente. Ese seguro que es el sentimiento de una trastornada Carrie que ha mostrado su lado más caótico en este segundo capítulo. No es la única, a Peter Quinn (Rupert Friend) comienza a afectarle todo un trabajo que le cuesta comprender.

 

Dado que en esta serie no todo es lo que parece, debería decir con cautela que Dar Adal (F.Murray Abraham) es el personaje más odiado: sus acciones y palabras de consejo a Saul  son sólo una gota comparado con el océano que supone su gesto impasible, ese que sólo tienen los que no tienen nada más.

 

El lado del hogar de Brody no se queda atrás. La presentación del hundimiento de la familia de un terrorista, los daños colaterales nos muestran ese otro tipo de terrorismo que supone el odio hacia el prójimo sin razón justificable, la falta de empatía y en definitiva la discriminación sea del tipo que sea.

 

¿Algo que objetar? Claro. El recurso de la bipolaridad, utilizado anteriormente en la serie. La supuesta locura de Carrie, su enfermedad no debería ser siempre el recurso que tenga una serie para salir de determinados problemas. Ahí he echado en falta algo más de imaginación. Tiene sus puntos débiles la paranoia surgida ante la incorporación de un nuevo miembro para investigar el dinero que permitió el atentado: que este investigador sea una mujer con pañuelo plantea serios problemas de confianza en la CIA, entre sus trabajadores, meses después de que muchos compañeros fallecieran en el atentado. Mi crítica es que ha sido algo forzado y poco creíble ya que en la realidad sin tantas dudas suscita una cosa lo mejor es no hacerla.

 

Homeland nos tiene en vilo. Si no fuera poco saber que las investigaciones colocan en el punto de mira a una persona que no ha sido la responsable del atentado, la intriga nos correo al no haber visto a Brody aún en esta tercera temporada.

 

Pero Homeland se toma su tiempo con todo, el tiempo preciso y éste será el que marque el momento de su vuelta.

 

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