marzo 2015 - La Oscura Pasajera

HOLA! Fashion, tendencias de moda y estilo de vida

Series

CONSIGUE
TU BLOG AQUÍ

Cover: La Oscura Pasajera

marzo, 2015

16
mar 15

Mundos perfectos en The Walking Dead

Todo era idílico, todo era perfecto, todo estaba bien. Casi, casi se podía tocar la sensación de seguridad, esa que los protagonistas rara vez han tenido. Ahora se acerca el final de temporada y como si de una tormenta se tratara, la previsión apunta a que tendrá altas dosis de lo habitual, esto es, grandes cambios. Porque ahora mismo comienzan a tambalearse los mundos perfectos en los que todos piensan que viven: los que ya estaban y los recién llegados. Si no es por uno es por otro, por una cuestión o por otra. Comienza el desasosiego, ese extraño sentimiento que se instala en el centro del estómago y que te deja una sensación permanente de que algo no está bien. Y no lo está.

Rick

 The Walking Dead está inmersa en su trilogía final, o al menos así denomino yo a los tres últimos capítulos de la temporada, tres que suelen ser muy importantes ya que, si bien en ocasiones no ocurre nada impactante, siempre nos deja bien sentadas las bases de lo que ocurrirá la próxima temporada.

Supongo que no seré la única que ha pensado en lo artificial que resultaba todo el ambiente de Alexandria, algo que se ha trasladado a las dificultades de adaptación de todos los personajes: desde la ropa hasta la comida, pasando incluso por el aseo personal.

Han desconfiado durante mucho tiempo de todo lo que ocurría a su alrededor, y con razón, y este idílico pueblo no iba a ser menos.

Los último capítulos, el 13 y el 14 de esta quinta temporada de The Walking Dead, nos han servido para ver como todos los personajes se adaptaban y hacían suyos determinados roles en los que superan con creces a los habitantes acomodados y nada experimentados de Alexandria. Todos salvo Sasha.

Desde la espada colgada en la pared, pasando por el uniforme, la cena, la fiesta… incluso a Rick le hemos visto en un papel totalmente diferente al habitual, con una mirada brillante, con un gesto que… Rick, Rick… solo te va a traer problemas.

Pero todo forma parte de una máquina bien engrasada, aquella que posiblemente destape al final la caja de Pandora y lo de menos serán los caminantes que se encuentren al otro lado de la valla.

Todo ha estado calculado, un capítulo en el que todos somos amigos, en el que se toman cervezas y postres cuidadosamente elaborados en una fiesta impensable en los tiempos que les ha tocado vivir y al siguiente comienza la cuenta atrás. Y no una cualquiera, sino una con dos bajas, una revelación satánica y una familia en peligro.

Porque el cura, que desde el principio ha sido un cero a la izquierda, ha comenzado su campaña de desprestigio hacia Rick y su grupo calificándolos casi como enviados del diablo. Vaya, que si digo que está loco me quedo corta, corta.

A esto se une el descubrimiento de Carol, a la que no se le escapa ni una. La encantadora nueva amiga de Rick si que tiene a “el mal” en persona en su casa, y es que todo apunta a que posiblemente tanto ella como su hijo sufren el maltrato de su marido y padre. Lo mejor de todo ha sido la explicación de Carol a Rick y su solución: Rick, que no te va a quedar otra que cargártelo.

Y por último la nefasta y desastrosa excursión de Glenn y compañía para buscar unos equipos técnicos y que ha tenido como resultado dos bajas.

Ahora, en The Walking Dead toca llegar a Alexandria y explicarles a todos lo que ha pasado, y sobre todo a la alcaldesa, teniendo en cuenta que una de las bajas es la de su hijo.

Difícil y complicado panorama para que el equipo de Rick se mantenga en el idílico pueblo teniendo en cuenta todos los frentes que se abren para los dos últimos episodios de la temporada.

Aunque tampoco creo que les sorprenda mucho y de seguro estarán más preparados que la pandilla de cobardes habitantes de Alexandria. Porque ellos siempre han tenido claro que los mundos perfectos no existen.

Aunque por un momento, si fue perfecto, en el final del capítulo 13.

 

Imagen: AMC

 

 

Seguir leyendo
Compartir
03
mar 15

Culpables en How to Get Away with Murder

Momento agitado por el que pasamos en esta época del año. Al regreso de unas series se une la despedida (por fin de temporada) de otras. Agitado o extraño, ya que en el primer caso supone no volver a hablar de esa ficción posiblemente hasta después del verano (y yo eso lo veo tan lejano…) y en el segundo, la odiosa pero necesaria tarea de volver a ver el último capítulo previo al parón de turno para recordar en donde nos habíamos quedado (porque también lo veo muy lejano…) Pues debe ser verdad eso de que la primavera la sangre altera…o agita, q para el caso, viene a ser lo mismo. Y más con un resultado de culpables en How to Get Away with Murder.

 

hgam

 

Tras esta introducción-reflexión iré al grano. Ha finalizado la primera temporada de How to Get Away with Murder y debo confesar que no me ha decepcionado en absoluto. Puede haber tenido algún episodio más flojillo que otros pero, en general, me ha enganchado totalmente. Es cierto que es es difícil no decir algo así de una serie que tiene un ritmo tan veloz que perderte un sólo segundo de un capítulo puede hacerte perder el hilo de la historia, pero ese ritmo, aunque no es novedoso, forma parte del encanto de la serie.

 

Me ocurrió que a mitad de temporada me preguntaba qué sucedería con esta ficción dado que los protagonistas estaban todos involucrados en el suceso en cuestión. Vaya, que eso tenía que tener una cierta fecha de caducidad porque esconder semejante secreto de manera sincronizada es muy difícil.

 

Con el final de esta temporada entiendo un poco más la razón: todos son culpables.

 

Por una cuestión u otra, en How to Get Away with Murder no se libra “ni el apuntador” de ser acusado de algo. Todos tienen algo que esconder y nadie es lo que parece (o si lo parecía es aún peor).

 

El final de temporada ha sido además redondo, ya que centrados en el delito cometido por el grupo de estudiantes casi, y sin que me diera cuenta, había quedado relegado a un segundo plano el delito anterior y la razón primera para que todo el engranaje de la serie se pusiera en marcha: el asesinato de Lila.

 

Ahora, al final de la temporada, en su último episodio, nos desvelan quién ha sido el verdadero asesino de Lila y de “obsequio” nos dejan con otra muerte sin resolver.

El ritmo trepidante y la fuerza de los personajes, incluso en sus debilidades personales hace que sean un grupo coral perfectamente ajustado y sincronizado, con tramas paralelas que refuerzan aún más si cabe la intencionalidad de cada uno de ellos, aunque algunas puede que no aporten nada útil a la serie.

 

Ha tenido un inicio fascinante y un final igualmente sorprendente. Y aunque los continuos flashbacks son un recurso fácil para  dejar en el espectador una falsa sensación de movimiento, son un elemento imprescindible para lograr dejarnos con tantas preguntas sin respuesta en cada una de las entregas.

 

Ahora, una vez resulta una de las incógnitas de la serie no cabe duda que será capaz de ofrecernos otras tantas en su segunda temporada. Pero siendo sinceros, sigo pensando que todo tiene una fecha de caducidad y, en cierto modo, la próxima temporada se presenta algo previsible en cuanto a su trama y argumento. En principio, todo apunta a que se centrará en la defensa de Nate y en la resolución del asesinato de Rebecca. Así que, algo tendrán que ingeniar para crear un nuevo punto de interés al margen de lo que sabemos.

 

De momento, todos son culpables en How to Get Away with Murder.

 

Imagen: Imdb

 

 

Seguir leyendo
Compartir