noviembre 2013 - La Oscura Pasajera

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Cover: La Oscura Pasajera

noviembre, 2013

24
nov 13

Lo mejor de la semana

Lo mejor de la semana es una fuente de incertidumbre. Un regreso esperado pero sorprendente. Una evolución que despierta desconfianza por un pasado tan siniestro como sangriento. ¿Qué es él? La pregunta está sin contestar y posiblemente lo esté durante un tiempo. En una temporada sin grandes decepciones y sí con grandes novedades aparece un viejo conocido, la razón de ser de la pasada temporada, la fuente de todas las desgracias, el espíritu de todas las locuras, el desencadenante de todos los males. El Gobernador ha vuelto y eso, por méritos propios, debe ser lo mejor de la semana.

 

gobernador

 

Cuando el resto se duerme, sólo unas elegidas logran captar mi atención. Duermen o nos duermen, todo vale. El resto de las series no logra sorprender ni por asomo y no realizan el más mínimo esfuerzo por realizar una previa al parón navideño con dignidad.

 

Como si de un mago con chistera se tratara, Hostages nos dejaba boquiabiertos con la última revelación. Una que tiene más pinta de ser una “salida de emergencia” que un guión con algo de sentido. ¿La hija del presidente? ¡Venga ya! ¿No tenían nada mejor que hacer? No hay nada peor que una muerte anunciada y las continuas curvas en el camino de esta producción han hecho que irremediablemente se salga de la carretera (o se le vaya la cabeza, como prefieran)

 

El caso de Hart of Dixie es insólito. No es que fuese una buena serie ni mucho menos pero al menos tenía una trama definida: doctora de ciudad que llega a un pueblo del sur que no aparece ni en los mapas y se tiene que enfrentar a las costumbres del lugar a la vez que se enamora de un chico que tiene novia a la que deja en el altar por la doctora que en ese mismo momento se lía con el despreocupado del pueblo. Sí, se puede leer sin respirar. Yo le he probado.

 

Pero ahora la cosa ha cambiado y la serie se ha convertido en una revista de usos y costumbres de un pueblo del sur. Y punto. Como no tiene un objetivo fijo, el poco interés que te podía causar un episodio para dejarte enganchado hasta el siguiente se ha perdido por completo ya que en estos momentos, de uno a otro puede que no haya ningún tipo de conexión salvo por los personajes. Otra serie que ha perdido el norte.

 

No me voy a extender ya que no hay mucho más que mencionar sobre el resto de las series. Ni Revenge que tendrá ahora un parón ni Grey’s Anatomy se sitúan en posiciones avanzadas. Once Upon a Time perdió el barco hace tiempo y sólo una correcta The Good Wife se acerca a la que sin duda sigue estando en lo más alto, The Walking Dead.

 

Y lo mejor de la semana proviene precisamente de uno de sus personajes.

 

La temporada pasada pudimos conocer al Gobernador. Sí, ese tipo que guardaba cabezas en una pecera y tenía a su hija-caminante encadenada en una habitación para peinarle el pelo de vez en cuando. Dicho así suena a locura. Y lo cierto es que El Gobernador lo estaba-lo está. Philip Blake (David Morrissey) es uno de los personajes más sangrientos y siniestros de la serie. Durante la pasada temporada logró que viviéramos momentos de tensión y temiéramos por la vida de la mitad de los personajes. No en vano hubo importantes bajas.

 

Pero el personaje en un principio iba más allá de la locura, la muerte y la destrucción. Creó un pueblo amurallado, Woodbury, del que se auto-proclamó gobernador y en el que aparentemente reinaba la tranquilidad y la seguridad. Además, tenía a su servicio a un personaje importante, Milton, el investigador que en un principio pensamos que podría dar con algún tipo de inicio de cura. Claro, todo ello si hubiera seguido con vida. Michonne fue la que en un principio nos dio las señales para comprender que ese sujeto no era trigo limpio y la única que realmente en la actualidad le guarda un verdadero rencor al personaje.

 

Tras desatarse la locura, su locura, nos lo han devuelto de la mejor manera posible: presentándonos su vida tras la guerra final de la tercera temporada. Abandonado por los suyos que desconfían de él (los pocos que quedaban ya que se había cargado al resto) comienza a caminar y encuentra a una familia, dos hermanas con una niña que se irán con él suponemos que hacia la cárcel. Ese es el único lugar que conocer en el que acogerán a las mujeres pero en el que él no será bienvenido, seguro.

 

En cierto modo nos han presentado a un nuevo Philip muy alejado de la imagen del gobernador. Más cerca del hombre de familia que un día fue y con el semblante inmutable de aquel que lo ha perdido todo.

 

Y The Walking Dead vuelve a tener todas las claves. Sólo por explicar lo que ha ocurrido con este personaje, por olvidar la trama de Rick y la cárcel durante un tiempo y sobre todo, por presentarnos a un hombre nuevo pero que podría esconder al antiguo en lo más oculto de su ser, la vuelta a la serie de El Gobernador ha sido lo mejor de la semana.

 

 

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17
nov 13

Lo mejor de la semana

Lo mejor de la semana ha sido un me ves y no me ves. Esta serie ha sufrido en sus anuncios de renovación y cancelación tantos altibajos que parecen broma. Basada en la danesa Forbrydelsen, si bien la primera y segunda temporada guardaba el parecido habitual, la tercera temporada se alejó de su raíz. Una raíz que cerraba el ciclo con una tercera temporada brillante llevando a su actriz Sofie Grabol a posiciones solo aptas para interpretaciones excelentes. Su copia americana ha tenido grandes desigualdades, tantas como sorpresas. A la ya anunciada cancelación de la serie tras su segunda temporada le siguió la sorpresa de la renovación por la tercera. Ahora que se daba por finalizada la serie definitivamente un nuevo anuncio la resucita una vez más: tendrá una cuarta temporada. Por eso The Killing es lo mejor de la semana.

 

the killing

 

¿Es necesario? Sí, pregunto si es necesario dar ese paseo por los capítulos de las series de esta semana cuando la mayoría a lo único que se ha dedicado es a torturarnos con episodios mediocres, aburridos, previsibles, irrisorios e inexplicables, todos ellos de relleno, a la espera de darnos una gran dosis de cliffhangers previa al parón navideño. No sabría por donde empezar.

 

Podría hacerlo por el odio y hartazgo que está empezando a provocarme Peter Pan y Nunca Jamás: un horror. Ahora no sólo por el bien de Henry sino por el de los espectadores espero que salgan pronto de ese mundo. Eso en cuanto a Once Upon a Time pero no es la única.

 

El sinsentido en el que está hundida Revenge hace que su salida del agujero pase por una transformación profunda. Podríamos pensar  que la introducción de las tramas amorosas paralelas en los hombres de la vida de la protagonista son un intento por aumentar la emoción previa a la simulada muerte de Emily. Pero eso sólo sería real si ella se inmutara. Pero no lo hace, como siempre. Así que volvemos a un culebrón absurdo en donde lo único digno de ver son los fantásticos modelitos que lucen Emily, Victoria y Margaux.

 

Las series procedimentales no decepcionan aunque no sorprendan. Siguen una línea que rara vez traspasan y eso les hace mantener un modesto status. Hablo sobre todo de Castle, Bones o Elementary. Diferente es el caso de Arrow que introducía nuevos personajes en esta primera parte de temporada haciendo de sus cruzadas la razón y argumento de sus primeros episodios. Sin lugar a dudas la isla primero y el barco después siguen siendo su principal lastre ya que en ocasiones se pierde en ese mundo paralelo.

 

Revolution sigue manteniendo un buen nivel. Ese paso atrás que ha dado respecto a la primera temporada consiguiendo tomar las posiciones que debía ocupar tiempo atrás ha sido un sabio rectificar. Aunque las últimas entregas hayan sido algo previsibles sigue siendo lo que es: una serie post-apocalíptica, de acción y entretenimiento.

 

Una vez más son las grandes The Good Wife y The Walking Dead las que mantienen la balanza con una inclinación aceptable. La primera, que pese a estar algo (o mucho) estancada en la separación de las firmas consigue la continua reacción del público que se muestra partidario de uno o de otro. Esta reacción está manteniendo algo de emoción al conflicto aunque sin lugar a dudas, tiene el tiempo contado y no es una estrategia que se pueda alargar mucho más en el tiempo. La segunda, nos dejaba con un anuncio esperado, el regreso de uno de los peores villanos. Sabíamos que estaba cerca, pero no tanto. Ya se sabe que cuando llega la tempestad, llegan todas las calamidades juntas y a la terrible enfermedad y muerte que han sufrido los habitantes de la cárcel era más que previsible que todo sólo pudiera ir en una dirección: a peor.

 

Por último, el anuncio de la sustitución de Hostages. Sin duda ha sido una serie sorprendente al menos para mí, ya que a estas alturas no la puedo deshechar de manera definitiva pero tampoco la recibo con los brazos abiertos puesto que no sé (ni saben ellos) el rumbo que va a tomar. Yo lo calificaría de improvisación y ya se sabe: hay que ser muy, muy bueno para que de improvisar salga algo perfecto.

 

Así que entre la noticias y series que he leído y visto en la semana, la renovación de The Killing ha sido la que ha despertado toda mi curiosidad. La serie americana basada en Forbrydelsen ha sido cancelada y renovada dos veces. Comenzó por resolver la muerte de Rosie Larsen en sus dos primeras temporadas para llegar a una renovada tercera buscando a un asesino en serie y apartándose totalmente del caso anterior. Sólo la presencia de sus dos protagonista Sarah Linden (Mireille Enos) y Stephen Holder (Joel Kinnaman) nos situaba en The Killing.

 

AMC estrenaba su tercera temporada pero el anuncio de esta renovación ha venido también con un cambio ya que será en la plataforma online NETFLIX tal y como he podido leer en Cultura en Cadena. Para el que no conozca la serie, ésta consta de tres temporadas cuyos protagonistas son los detectives de homicidios Linden y Holder. El asesinato de Rosie Larsen, una joven que en principio está desaparecida y que será hallada muerta en el maletero del coche de un concejal en el fondo de un lago, centra las dos primeras temporadas en las que entre otras cosas conocemos los secretos (los tormentos) de los protagonistas que se alejan de la agradable imagen de dos servidores de la ley para adentrarse en dos personalidades complejas que en cierto modo han ocasionado buena parte del encanto de la serie. La tercera temporada se alejaba radicalmente de este caso y los detectives se centraban en la investigación de una serie de asesinatos conectados con un antiguo caso de Linden.

 

Desde mi punto de vista la serie nos sólo es el caso, el procedimiento. En The Killing, es todo lo que le rodea. El ambiente húmedo y oscuro perpetuo que provoca una sensación de desasosiego y tristeza continuo. Tampoco ayuda el vestuario de los personajes que ha creado una seña de identidad: el jersey de Linden en el caso de Rosie Larse ha sido una de las prendas más comentadas y una señal que utilizaba la serie para, entre otras cosas, plasmar como se para el tiempo cuando hay un asunto sin resolver, como se paraliza la vida cuando no tienes respuestas. Las muestras constantes a través de pequeños guiños de la necesidad de avanzar cuando se está estancado y perdido en la niebla quedaban patentes entre otras imágenes en el consumo reiterado de chicles para dejar de fumar de la protagonista. Aún puedo escuchar el sonido del roce del plástico y el papel metálico de su envoltorio.

 

Linden es un personaje peculiar que ha sido fundamental para que la serie no caiga en el olvido. Sólo la hemos visto sonreír al principio de la tercera temporada. En un duelo de miradas estarías muerto en el primer asalto porque, rara vez la he visto pestañear. Pero eso me gusta. Pues sí, como el personaje me gusta y la serie en general también, ha sido una grata noticia conocer su renovación. The Killing ha sido lo mejor de la semana.

 

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10
nov 13

Lo mejor de la semana

Lo mejor de la semana ha estado guardado en mi carpeta. Con el anuncio de su temprana renovación para una segunda temporada mis ideas sobre esta serie se vieron reforzadas: no era la única a la que le parecía uno de los buenos estrenos de la temporada. Así que sin permitir que pase una semana más sin hablar de ella ocupa estas líneas una serie sobre una investigación científica en una época en la que su objeto era fruto de críticas, mal vista e incluso catalogada muy fuera del estudio y muy dentro del grupo de la depravación. Hablamos del sexo, porque Masters of Sex es lo mejor de la semana.

 

masters of sex

 

Antes realizaré un paseo rápido por algunas de los capítulos de este semana y por alguna serie de estreno de la que no había comentada nada, bueno sólo dije que era un horror, y me reafirmo. Comenzando por esto, diré que me ha decepcionado mucho Drácula. La serie protagonizada por Jonathan Rhys Meyers (Alexander Grayson “Drácula”) no ha llegado a gustarme en lo más mínimo. Traer a la pequeña pantalla este personaje requiere una gran dosis de imaginación y sabiduría para lograr atrapar al espectador y en esta ocasión, no deja de ser otro intento más, otra mirada más. Mediocre a lo sumo.

 

No sé si es pronto para decirlo pero mis últimas impresiones sobre Grey’s Anatomy me hacen llegar al calificativo de agotada. Esta famosa y exitosa serie que se encuentra en su décima temporada comienza a dar sus primeros signos de agotamiento. Puede que me vea en parte condicionada por la ya conocida salida de la serie de uno de sus personajes protagonistas o los cambios que están experimentando parte sus personajes. Centrar nuevamente parte del drama de la serie en una doctora Bailey que no está recuperada del todo de su trauma tampoco ayuda ya que parecía ser un tema cerrado. En cualquier caso sigue llegando cada semana con episodios correctos en mayor o menor medida.

 

Arrow comenzó la temporada de manera muy floja pero ha mejorado algo con la introducción de un nuevo (viejo) personaje a la trama. Volver al pasado está ocupando buena parte de los capítulos (cuando digo pasado, digo la isla) pero de momento no está resultando demasiado tedioso. En la entrega de esta semana han introducido un nuevo grupo que promete ser el enemigo a batir durante buena parte de esta temporada por el héroe de la serie y eso al menos, le da cierto sentido a una temporada que comenzó sin él.

 

Entre las que no me decepcionan últimamente están Scandal y sorprendentemente Revolution. La primera sigue en su linea destapando novedades en cada capítulo y en esta ocasión centrándose cada vez más en la vida familiar de Olivia. Revolution, que no era de mis series preferidas está tomando un camino aceptable. Insisto en que unir a viejos enemigos para una lucha común puede resultar ser muy beneficioso para la trama así como presentar todo un ambiente de incertidumbre continua ante los nuevos personajes con claras intenciones y aquellos viejos con intenciones impredecibles.

 

No termina de arrancar Revenge pero al menos en su última entrega nos dejaban una luz al final del túnel, una presentación de intenciones de una protagonista que ya no puede aportar mucho más. El momento en el que se encuentra su venganza y este intento de alargar la espera hasta el momento “bodorrio” no lleva a otra conclusión que no sea la falta de ideas o, lo que suelen hacer muchas, reservarlas para los escasos cuatro capítulos clave de la temporada, lo que me parece entre otras cosas, una tomadura de pelo.

 

Como siempre lo mejor de lo mejor sigue estando en mis dos series preferidas. The Walking Dead nos ha dejado con algunas ganas de acción pero con una despedida muy sorprendente. Rick sigue teniendo una lucha interna infernal, rozando la locura. Que este hombre piense que puede tener una bucólica granja con una valla exterior en la que se pasean todos los días caminantes a la espera de una nueva presa, no deja de ser un sueño más cercano a la locura o a una enorme estupidez. Rick sigue siendo líder, y como tal decide echar a Carol del grupo. Él es el único que sabe lo que ha hecho y, como le parece mal la forma en que actuó con los primeros enfermos, le dice que es mejor que tome otro camino. Con razón o sin ella, el grupo pierde a una gran luchadora (de momento, porque nunca se sabe) y Rick  nos vuelve a mostrar esa cara de hombre atormentado que no termina de encajar en el mundo que le ha tocado vivir.

 

Por su parte, The Good Wife sigue dando semana tras semana una lección de como se deben hacer las cosas. Pese a estar la trama atrapada en una lucha de poderes, en una lucha por ganar el mayor trozo del pastel, aunque prácticamente no se muevan las fichas de este juego (no para Diane, para la que se han movido mucho) la manera de manejar la situación, de plantear las posturas y de presentar cada una de las jugadas sigue siendo magistral. No hay nada que criticar del último episodio en el que con la presentación de un nuevo día, de un nuevo amanecer se hace desde el mismo lugar y con los mismos jugadores borrón y cuenta nueva.

 

Ahora sí, la serie de la que quería hablar en Lo mejor de la semana, aunque lo parezca, no es una serie de sexo. Éste es un objeto de estudio por lo que yo la calificaría más como una serie pasional: aquella que lleva a un investigador a romper cualquier barrera para llevar a cabo el estudio de sus ideas. Masters of Sex está creada por Michelle Ashford y está basada en la biografía de Thomas Maier “Masters of Sex: The Life and Times of William Masters and Virginia Johnson, the couple who taught America how to love”. La serie se basa por tanto en la historia real del Doctor William Masters (Michael Sheen) que junto a Virginia Johnson (Lizzy Caplan) se convirtieron en  los pioneros en la investigación de la sexualidad humana en la Universidad de Washington.

 

Lo mejor de la semana aborda las dificultades con las que se encuentra la pareja para llevar a cabo su estudio en una época,  finales de los años 50 y principios de los 60, en la que todo lo que tuviera algo que ver con el sexo era considerado tabú. Los obstáculos que tuvieron que sortear en un principio llegando incluso a trabajar en una especie de clandestinidad, las dificultades para encontrar personal susceptible de ser estudiado, la continua incomprensión de los que les rodean suponen buena parte de la carga de esta serie junto a las relaciones personales de y entre los protagonistas. Masters of Sex cuenta con una buena ambientación, con una correcta ejecución e interesante planteamiento de un tema que nos aporta algo nuevo a la oferta existente en cuanto a series se refiere. Lo mejor es que sin esperar sorpresas, ni giros inesperados, ni intrigas de cualquier tipo, la sencilla narración de los albores de esta novedosa (en la época) investigación hace que la serie te invite a querer conocer algo más de esta historia y por supuesto,  aceptar tal invitación.

 

Masters of Sex cuenta para esta primera temporada con 12 capítulos y, como decía al principio, ha sido renovada para una segunda.

 

 

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02
nov 13

Lo mejor de la semana

Lo mejor de la semana comenzó mal. Una escenificación algo torpe, unos actores algo sobreactuados, una trama algo confusa y un ritmo algo o muy lento. Pero tenía algo. Indagando  más, es decir, tras ver la segunda entrega, la tercera y así sucesivamente llegué a la conclusión de cual podría ser la clave para que una serie que apuntaba hacia lo más alto, con un reparto muy aceptable no llegara a convencer del todo y al final lo supe: precisamente eso es lo que me ha enganchado a la serie, el no tener realmente claro  su objetivo. A estas alturas  solo sé lo básico, lo que vemos, pero si me preguntan lo que esconde realmente o hacia donde se dirige no sabría qué contestar e incluso diría que se encuentra absolutamente estancada en una idea, en una casa. Por todas esas preguntas sin respuesta, por esa confusión a la que nos tiene sometidos y sobre todo porque sin haber destacado en lo más mínimo ha conseguido atraer mi atención Hostages es lo mejor de la semana.

 

Hostages

 

Pero antes un repaso al resto (o al menos a parte de ellas). The Walking Dead ha tenido en la última entrega un episodio con escasa acción y mucha charla filosófica. Lo que al principio pensábamos que iba a ser otro foco de locura y muerte en la cárcel, es decir, una persona que se dedica a matar a los que están enfermos, ha resultado ser un camino para mostrarnos la evolución hacia la supervivencia de uno de los personajes principales. La búsqueda de una cura, la lucha entre hacer el bien y morir en el intento o incluso la desesperación por morir de una enfermedad en el mundo que viven ha centrado los diálogos de un capítulo que aunque lento, nos ha dado las claves para acciones nuevas: la radio y la expedición farmacéutica abren nuevas puertas a una trama que muere de gripe.

 

The Good Wife, bueno que puedo decir de esta serie que sigue siendo brillante. El capítulo que el que nos han obsequiado esta semana podría calificarse como de transición. Ha estallado “la bomba” y todo se agita y se remueve casi sin tiempo para pensar en el siguiente paso. Una de las cosas que más me ha gustado es que el episodio sitúa al espectador casi casi en un dilema: de qué lado ponerse. Ahora se trata de apoyar a Alicia que toma la decisión de irse con Cary a emprender un nueva aventura profesional con muchas razones lícitas pero con un apoyo que no lo es tanto, el de su marido y gobernador Peter o, apoyar a Will que en este momento se ve traicionado por la que consideraba más que su amiga y a la que apoyó recordemos en su momento más delicado ofreciéndole un trabajo. Recomiendo antes de elegir bando practicar algo de memoria histórica.

 

Revolution me está sorprendiendo para bien. Tiene algunos giros algo previsibles pero el rumbo que está tomando la serie es más que atractivo. La idea de crear una resistencia en la que se unan antiguos enemigos para luchar contra un bien común es más que interesante. Si a ello le unimos que siempre estamos a la espera de que algún personaje esté secretamente del lado de los patriotas y la parte más fantástica de la serie con las luces verdes y los poderes de Aaron tiene todos los ingredientes para ir por el buen camino.

La que me está decepcionando es Arrow. Si me cansaba la temporada pasada toda la trama de la isla en esta ocasión me aburre hasta límites insospechados. En Starling City la cosa no mejora ya que no deja de ser el argumento y los giros de una película de superhéroes a la que se ha sometido a un estiramiento brutal para crear un sinfín de episodios con los que intentar mantenernos entretenidos.

 

Homeland ha estado normal. Tras la decepción de la pasada semana en la que se optó por resolver un problema de la manera más mediocre posible ahora se centran en esa acción. El desarrollo del trabajo de Carrie como un supuesto agente doble hace ganar algo de interés a la trama. La  próxima introducción de un nuevo elemento, de un nuevo peón en los movimientos de la CIA en forma de director con unas ideas totalmente opuestas a las de Saul también mejora la continuidad. Pero aún le falta algo a la serie. ¿Tal vez Brody?

 

Once Upon a Time nos está torturando manteniendo al grupo de rescate de Henry en Nunca Jamás de manera indefinida. Entiendo la breve introducción de Campanilla en su momento pero lo que se nos viene encima son historias paralelas. Salvo por Peter, he llegado a pensar que la serie ha tomado un giro centrándose en un sólo segmento de la población, cuando uno de los mayores atractivos en cifras de la serie era precisamente su amplio arco demográfico.

 

Revenge, otra tortura sin sentido. Qué mal lo están haciendo esta temporada. Debo confesar que siempre pensé que la inexpresión de su protagonista se debía a su profunda tristeza y sed de venganza. Pero estaba equivocada. Realmente es un objeto, aquello que se les pueda venir a la mente como símbolo de lo que carece de expresión. Lo peor ha sido su reconciliación con Daniel. Ha sido lo peor que he visto en mucho tiempo.

 

No me extenderé más con otras series que han estado en su línea, siendo correctas y aportándonos argumentos suficientes para demostrar que están entre las más vistas como son Grey’s Anatomy y Scandal. Ambas en su línea y ambas manteniéndose con muy buenas tramas y situaciones de lo más emocionantes. Y sobre el estreno de Dracula mejor ni hablar: un horror.

 

Así que iré al grano. Hostages. Esa serie de la que todo el mundo hablaba antes de su estreno, que todo el mundo criticó al ver su primer episodio y que la mayoría continuó viendo a pesar de todo. Esa curiosa reacción es la que me ha empujado a hablar de ella. Porque yo aún la sigo.

 

Que en su reparto y como protagonistas estuvieran Toni Collette como la doctora Ellen Sanders y  Dylan McDermott como el agente Dundan Carlisle era un claro aliciente para no perderse su comienzo. El argumento no dejaba de ser interesante: la doctora Sanders es la cirujana encargada de intervenir al presidente de los Estados Unidos de una delicada dolencia en los pulmones convirtiéndose así en el centro de todas la miradas. Al regresar a su casa antes de la intervención, unos encapuchados armados irrumpen en su domicilio con una exigencia clara, que el presidente muera en la mesa de operaciones o su familia será asesinada.

 

Parece que hasta aquí todo va bien, pero ¿qué es lo que no termina de encajar? Hasta el momento no hay nada claro. Parece que la conspiración viene desde la misma Casa Blanca y que por ello un agente como Carlisle está implicado. Lo que no conocemos son las razones para esa conspiración y las de un hombre como el agente del FBI que se pasa al otro lado secuestrando a una familia. La serie ha llegado a intuir que puede tener algún tipo de relación con la enfermedad de su esposa pero, si es así, me parecería una disculpa de lo más peregrina y absurda.

 

Hasta lo que va de temporada parece que Hostages se ha centrado más en la historia de la familia secuestrada, de sus problemas que de la intriga política o policial lo que no deja de ser desconcertante para todos aquellos que esperábamos otro tipo de serie con más acción con un argumento más tipo thriller político. Pero también supongo que los problemas de esta familia y sus esqueletos en el armario en algún momento deben acabar por lo que será en ese instante cuando comience a tomar cuerpo la otra parte de la historia. Los artífices de esta operación y sobre todo las razones que mueven a cada uno de los implicados sigue siendo una incógnita.

 

Hasta el momento nada ha quedado claro. Tras un primer intento con una intervención fallida la operación se ha cancelado por el momento para que se investigue el error en la administración de un fármaco al presidente. Así nos han tenido unos hasta el momento sin saber exactamente hacia donde van los argumentos y el desarrollo de la serie.

 

Si se trata de alargar toda esta situación de manera indefinida me habrá parecido una decepción monumental. Si de lo contrario la serie está guardando giros inesperados, movimientos desconcertantes, entonces la espera habrá valido la pena.

 

Esta serie que aún debe esconder un as bajo la manga, una razón para su existencia un argumento algo más convincente y unas consecuencias inesperadas (eso espero) es lo que hace que siga siendo una de mis citas semanales y que por ello, en esta ocasión y sin que sirva de precedente,  Hostages es lo mejor de la semana.

 

 

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