octubre 2013 - La Oscura Pasajera

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octubre, 2013

27
oct 13

Lo mejor de la semana

Lo mejor de la semana tiene nombre de mujer. No es una serie, ni un capítulo, es un personaje. Uno de los más elegantes que se pasean cada semana ante nuestros ojos. Y lo es porque lo reúne todo. Lejos de pensar que la elegancia es una forma de vestir, ésta conlleva una serie de actitudes para que todo lo que rodea a esa persona sea sencillamente perfecto. La forma en que se llevan esas prendas, la forma de sentarse, de caminar e incluso de hablar. Cada uno de los movimientos que hacen que su presencia en un habitación sin ser exhuberante llame la atención. Sin grandes alardes, con discreción. Sí, lo mejor de la semana tiene nombre de mujer: Diane Lockhart.

 

Diane Lockhart

 

 Scandal nos sigue dando unas buenas dosis de acción y de intriga que mantienen una temporada que está tomando un giro con un interés familiar pero en el que no me termina de convencer el nuevo caso que se han sacado de la manga y con el que pretenden sin dar datos mantenernos toda la temporada con la más absoluta de las incógnitas. No es lo más apropiado.

 

Grey’s Anatomy continua con capítulos correctos aportando nuevas tramas a la serie pero sin destacar por encima del resto. En cualquier caso sigue siendo una de las series más estable.

La que sin duda me está sorprendiendo dentro de su trama algo fantástica es Revolution. Si bien en la primera temporada no estuvieron brillantes aunque lograran renovar es en la segunda donde han conseguido crear un foco de atención volviendo a lo básico, crear una resistencia, y con una unión de lo más pintoresca: antiguos enemigos más unidos que nunca.

 

Decepcionante ha sido Homeland resolviendo un asunto, el internamiento de Carrie de la manera más simple posible. Y además jugando con un truco muy muy pasado de moda, lo de dar por hechas muchas cosas.

 

The Good Wife y The Walking Dead han sido como siempre las mejores de la semana, están en un continuo ascenso por lo que se están comportando en este inicio de temporada sin dar decepciones. Aún así en esta ocasión he decidido hablar de un personaje y no de una serie porque desde mi punto de vista ha sido lo mejor de la semana.

 

Diane Lockhart (Christine Baranski) ha sido sin lugar a dudas la gran protagonista del pasado capítulo de The Good Wife con el permiso de Elsbeth Tascioni (Carrie Preston) que logra siempre aportar la perfecta dosis de frescura a la serie. En el que ha sido un episodio correcto  toda la emoción ha venido de la mano de Diane y no precisamente en lo que se refiere a su vida personal. Han sido sus contadas entradas a un bufete del que tiene un pie fuera las que han acaparado toda mi atención. Es más, ha conseguido lo que hacía tiempo no conseguía una serie, los silencios infinitos capaces de generar todo tipo de especulaciones.

 

Diane ha estado negociando su salida del bufete, una negociación que ha sido dura e intensa pero no acalorada. Se palpa en el ambiente que aunque existe cierto resentimiento entre ella y Will no es fácil borrar todos los años de esfuerzo para crear lo que han creado y tanto tiempo compartido entre despachos.

 

Diane mira su despacho con nostalgia, tal vez pensando lo buenos y malos momentos que pasó en él pero siempre recordando lo que ha sido una gran etapa de su vida. Pero yo creo que incluso existe cierta duda. No creo que esté totalmente segura del paso que va a dar.

 

En el capítulo se paseará por Lockhart & Gardner para atender una demanda que interpone una empleada que acusa a la práctica totalidad del bufete de una trato denigrante. Como Diane está incluida tendrá que pasar bastante tiempo entre sus paredes. Y suele pasar. Cuando las cosas se miran desde otra perspectiva, desde la distancia parecen diferentes. Es lo que permite ver cosas que otros no ven. Y eso es precisamente lo que le ocurre a Diane.

 

En sus idas y venidas a L&G podrá observar como ser reúne un grupo de abogados entre los que está Alicia y Cary de manera insistente, algo que no suele ser lo habitual. Además pillará a Alicia descargándose un archivo sobre un caso que supuestamente es de ella. También se dará cuenta de algo curioso: Alicia no ha terminado de decorar su despacho. Las alfombras y cuadros llevan mucho tiempo apoyadas en la pared sin ninguna prisa por ir a un lugar en la habitación.

 

Sólo hay que unir los puntos y para ello mantiene una conversación con una de sus clientas y consigue sacarle la información de una manera muy sutil, tendiendo una trampa en la conversación que la dejará helada. Ahora sabe que Alicia está planeando dejar el despacho.

 

Los últimos minutos del capítulo en los que entra en el bufete, ve el cartel con su nombre, se cruza con una abogada que le dice una impertinencia, entra en su despacho, se encuentra con Alicia, reflexiona, mira a Will y decide entrar a hablar con él están cargados de tensión porque ella, no dice nada. Lo que reina es el silencio y los que hablan son sus ojos.

 

La mirada al ver el cartel, como ni siquiera parpadea ante la impertinencia, la nostalgia y la tristeza al pisar su moqueta, el reflejo de sentirse traicionada cuando se cruza con Alicia y finalmente, el instinto protector de aquello que aún le pertenece.

 

Por eso, después de unos largos minutos lo único que se escucha, las únicas palabras que salen por su boca es la información que a Will le sienta como un jarro de agua fría: Alicia se va del bufete con Cary y se llevan a sus mejores clientes.

 

Supongo que no había una mejor manera de hacer estallar esa bomba informativa que veíamos venir hace tiempo. No había mejor manera de crear la tensión que se requería para la ocasión que con la siempre elegante e inteligente Diane Lockhart. Por habernos dado el placer de disfrutar de ese momento ella es lo mejor de la semana.

 

 

 

 

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23
oct 13

The Tunnel, déjà vu

The Tunnel comienza con el hallazgo del cuerpo de una mujer dentro del Eurotúnel que une Reino Unido y Francia a través del Canal de la Mancha. La particularidad del caso reside en que éste ha sido depositado justo en la línea que marca la frontera entre ambos países,  ya que la mitad del cuerpo se encuentra en el lado británico y la otra mitad en el lado francés. No, no estoy bromeando y sí, ya había contado algo muy parecido. La razón es que The Tunnel es el (otro) remake  de la serie sueco-danesa Bron/Broen, que se une a la estadounidense The Bridge en el curioso y popular arte de practicar el “si algo funciona ¿por qué cambiarlo?“.

 

the tunnel 3

 

The Tunnel, como su nombre indica, traslada el momento inicial y razón de ser de la serie de un puente a un túnel, aquel que atraviesa el Canal de La Mancha uniendo Francia y Reino Unido. También cambia el contexto en el que se desarrolla toda la acción ocupando la crisis económica el telón de fondo de la serie. Los actores que interpretan los papeles protagonistas de los policías obligados a trabajar juntos a causa de la doble identidad del cuerpo hallado son Stephen Dillane que da vida a Karl Roebuck y Clémence Poésy en el papel de Elise Wassermann. Junto al resto de los actores y obviamente las localizaciones son las principales diferencias de una serie de la que ya conocemos prácticamente todo.

 

Y ese puede ser su principal problema. Contando con que el espectador haya visto alguna de las otras versiones, la original o el remake estadounidense, es muy razonable que esté aburrido de la historia. Conocer desde el primer minuto quién es el asesino o quién va a morir o quién es el bueno o el malo de la historia podría ser un obstáculo importante para visionar esta tercera entrega. Se trataría de pasar el tiempo de una manera muy parecida a lo que sería tener un déjà vu.

 

O puede ser su principal baza. A mí me enganchó desde un principio la historia y cuando digo principio me remonto a Bron/Broen. Me gustaron sus personajes aunque reconozco que se han ido dulcificando de remake a remake. Esa diferencia también me atrae porque entiendo que asumirán la investigación de una manera diferente. Y el telón de fondo, el contexto en el que se mueve toda la investigación no deja de ser primordial para el desarrollo de la serie como ya pudimos comprobar en The Bridge. Ahora será la crisis económica la que mueva buena parte de los hilos en esta adaptación.

 

 

La gran pregunta es si existe una necesidad real de realizar una tercera versión de una misma historia, una historia que además se desarrolla en Europa para volver de nuevo al mismo continente tras su periplo estadounidense. Y es que mucho están dando de sí las series europeas que desgraciadamente no llegan hasta la mayoría del público hasta que han sido adaptadas en Estados Unidos. Una pena porque o llegan en otra versión o no lo hacen nunca.

 

Soy de las que opina que si la historia lo vale lo que importa no es el qué, sino el cómo, ya que hay mil formas de contar una misma historia y todas pueden resultar igualmente emocionantes. Visto el primer episodio de The Tunnel y salvo pequeños momentos en los que ciertamente pensé que algo sobraba (me sobraba a mí porque ya lo conocía de sobra) el resto tiene muchísimos matices con los que abordar por tercera vez esta investigación. Una investigación que será más corta ya que ésta serie bilingüe, coproducida por Canal Plus y Sky Atlantic, estará compuesta por 10 episodios de una hora de duración en su primera temporada.

 

 

 

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19
oct 13

Lo mejor de la semana

Nada hace presagiar mejor una gran catástrofe que la visión de la apacible vida en comunidad. The Walking Dead se ha encargado de presentarnos la cotidianiedad tras el gobernador, la vuelta a una cierta normalidad, aquella que debe convivir con muertos vivientes que intentan continuamente superar las barreras que les separan de los vivos, refugiados en una cárcel, y aquella que permite pensar en algo más que sobrevivir. La cuarta temporada de The Walking Dead comienza de la mejor manera posible: esto que ves pronto cambiará. El último minuto de su primer capítulo nos abre una nueva idea, una nueva ventana por la que mirar, un nuevo reto que vencer, un miedo que superar y por ello, ha sido lo mejor de la semana.

 

The Walking Dead

 

No ha sido lo único relevante y me gustaría destacar el cambio que ha experimentado una serie que empezó siendo algo decepcionante y que se ha ido superando poco a poco. Hostages comenzaba con grandes alicientes: el personaje protagonista de la doctora Ellen Sanders  (Toni Colette) o el de un personaje algo sorprendente sobre todo por enturbiar continuamente la trama Duncan Carlisle (Dylan McDermott) y esto sólo por nombrar algunos de sus interpretes porque tiene un reparto muy interesante. Una historia interesante pero un comienzo muy flojo que se ha reflejado en las audiencias. Si al principio vi a una Colette sobreactuada y una historia algo inverosímil el tiempo ha ido arreglando poco a poco determinados errores y consiguiendo que me enganche muy poco a poco a la trama. Puede que tenga los días contados o la temporada contada pero la desarrollada merece unas líneas.

 

Lo mismo ocurre aunque algo más lejos con Betrayal. En ocasiones me pregunto si ha sido algo meditado o casual confundir de esta manera al espectador. Cualquiera que viera su primer capítulo pensaría que se trataba de un drama romántico puro y duro para, acto seguido y tras visionar su segunda entrega pensar que se trata de un drama más policial o judicial que de otro tipo. ¿Donde se situará y será éste un método nuevo para captar una amplia franja de espectadores (gustos)?

 

Homeland nos ha mostrado a Brody por primera vez en esta temporada y lo hace de la forma más dura que podía: devolviéndole a un encierro del que ya fue víctima. El paralelismo poético que experimentan ambos protagonistas encerrados en habitaciones de las que no pueden salir de una manera absolutamente injusta hace que otra vez me impresione la capacidad de esta serie para proporcionar tantas preguntas sin respuesta.

 

La bomba a punto de estallar en la que se ha convertido The Good Wife me llega a provocar un nerviosismo no habitual en esta serie. Sin perder las formas a las que nos tiene acostumbrados, se han abierto tantos frentes alrededor de Alicia que, si fuera ella, tendría en estos momentos un dolor de cabeza monumental. A los asuntos familiares se une el espectacular giro de acontecimientos que se desarrolla en el bufete y justo en el epicentro, sin saberlo el resto y sin quererlo, se encuentra ella.

 

Podría añadir como siempre las series que no me decepcionan como son Grey’s Anatomy (hasta que se vaya Cristina, después ya veremos), Scandal o Revenge pero la vuelta de una de las series más esperada tenía que ocupar por méritos propios el lugar de lo mejor de la semana.

 

The Walking Dead ha vuelto con una tranquilidad aparente. Esto no ha dejado de ser una estrategia para presentar una vida apacible en la cárcel en la que la comunidad se reparte las tareas más comunes: el huerto, preparar la comida, buscar provisiones, atravesar con un palo la cabeza de los caminantes de la valla exterior… lo habitual.

 

Pero en el fondo laten varios frentes que permanecen semiescondidos y que esperan el momento apropiado para surgircomo es el caso de Michonne que lejos de haber olvidado al gobernador sólo tiene en mente encontrarlo. Las charlas filosóficas o encuentros con gran contenido espiritual siguen presentes en una serie que parece necesitar continuamente demostrar al espectador que las personas cambian, como se desarrolla ese cambio y sobre todo los métodos que utilizan para justificarlo.

 

Asistimos por tanto a un estado de semialerta en la cárcel en el que cada uno sabe lo que tiene que hacer, en el que aún continúan los encuentros con los caminantes y en el que, pese a la aparente tranquilidad, la mayoría no ha perdido ni un ápice del permanente sentimiento de alerta.

Esperábamos a sus personajes, esperábamos su ambiente, no tanto sus escenas diván-psiquiatra y algo sus momentos de lucha contra caminantes inesperados que aparecen del techo en grandes supermercados.

 

De lo que no podíamos intuir nada es de un nuevo giro, un nuevo fenómeno que aparece en la historia y es la enfermedad: lo que ha hecho que el cerdo y uno de los jóvenes de la cárcel caigan enfermos y mueran. Esa última visión es la que nos abre una nueva puerta y un nuevo mundo por explorar. Muchos hemos echado de menos las investigaciones de Milton y la aparición de alguien que realmente se pregunte algo, que vaya más allá del simple hecho de sobrevivir a los caminantes. Si este es un comienzo, bienvenido sea. Por su vuelta con lo de siempre y más, con la un sentido continuista pero añadiendo las dosis exactas de novedad, The Walking Dead ha sido lo mejor de la semana.

 

 

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13
oct 13

The Walking Dead, la vida en rojo

The Walking Dead es una serie de televisión basada en la serie de cómics homónima creada por Robert Kirkman y que cuenta las secuelas de un apocalipsis zombi. Los protagonistas son un grupo de supervivientes que viajan a través de Estados Unidos huyendo de los zombis y buscando un lugar en que comenzar una nueva vida. La serie que comienza su cuarta temporada ha pasado por numerosos estados en los que no sólo ha contado con innumerables bajas tras los continuos enfrentamientos a los caminantes (y los no caminantes) sino que también nos ha transportado por los cambios en el estado de ánimo de sus protagonistas y por sus diferentes visiones de la vida que se han visto modificadas en ocasiones en cuestión de segundos. Así hemos asistido a temporadas en las que reinaba la desesperación, otras llenas de esperanza e incluso alguna que podrían haberse catalogado en el género literario de la auto-ayuda. La nueva temporada promete ser la más sangrienta.

 

the walking dead

 

The Walking Dead nos dejaba con la visión del aumento de la población en una cárcel que ha resultado ser un refugio estable para el pequeño grupo de supervivientes que hemos seguido desde el principio de la serie y precisamente la nueva entrega comenzará con esa visión aparentemente apacible de un lugar relativamente seguro en el que se ha asentado este nuevo y numeroso grupo. Pero el aumento del número de habitantes traerá sus consecuencias: mayor número de personas con las que hacer frente a los caminantes pero también, mayor número de necesidades que cubrir y aumento de los problemas.

El protagonista de la serie Rick Grimes (Andrew Lincoln) dejará un poco sus tareas de líder para dedicarse algo más a ejercer de padre sobre todo de su hijo Carl (Chandler Riggs) que acusa cada vez más su ausencia de infancia normal. Junto a sus habituales compañeros Daryl Dixon (Norman Reedus),  Michonne (Danai Gurira), Carol (Melissa McBride), Glenn (Steven Yeun),  Maggie (Lauren Cohan), Hershel Greene (Scott Wilson) y Beth (Emily Kinney) se unirán otros nuevos de los que conocemos a algunos y algunos desconocidos con novedades que aportar.

Tras unos meses en los que la vida en la cárcel parace haberse normalizado The Walking Dead nos volverá a enseñar que nunca hay descanso en ese nuevo mundo y que los caminantes no son, ni de lejos, él único peligro al que se tendrán que enfrentar. Más acción y una temporada más sangrienta nos pondrá una vez más los pelos de punta y nos dejará otra dosis de minutos de tensión y giros inesperados.

 La cuarta temporada de The Walking Dead contará con 16 capítulos divididos en dos partes tal y como nos ha tenido acostumbrados esta serie y se estrenará en España en Fox 24 horas después de su estreno en Estados Unidos.

 

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12
oct 13

Lo mejor de la semana

La premiada Homeland acierta en cada entrega. No le hace falta fuegos de artificio ni atractivos protagonistas que nos distraigan de lo verdaderamente importante. Tampoco tiene prisa. Es más, esa podría se la clave de su éxito: tomar el tiempo preciso para cada cosa, para cada gesto, para cada mirada. La decepción por la traición de un amigo, la reflexión sobre el pasado, la explosión tras ser insultado, todo ello, se toma su tiempo y permite que el espectador capte sin posibilidad de error aquello que se quiere transmitir en cada preciso momento. La especial mezcla entre el drama y la intriga política le aplica a Homeland una dosis de frescura que no permite caer en el abatimiento (o aburrimiento) Habrá algo que objetar, por supuesto, pero en esta ocasión es lo mejor de la semana.

 

Homeland

 

En una semana en la que hemos asistido a dos regresos tales como el de Hart of Dixie y Arrow ambos sin superar lo que se espera de esas series, sólo las habituales The Good Wife otra vez logra mantener el listón. Revenge ha logrado iniciar un giro hacia la reflexión de su protagonista aunque dudo mucho que sea duradero y Once Upon a Time sigue perdida en una isla que podrá ocasionar más de un trauma infantil.

 

Asistíamos también al estreno de Once Upon a Time in Wonderland, el spin-off de la anterior, con tantos altibajos como una montaña rusa. Acertada la visión de una Alicia trastornada internada en un psiquiátrico por ver a conejos que hablan pero muy floja la parte fantástica por no hablar de los efectos que siguen siendo mediocres.

 

Brillantes Jessica Lange y Kathy Bates en American Horror Story Coven, si no te gusta el género de esta serie sólo verlas a ellas merece la pena, eclipsan.

A la altura y en su línea habitual sin perder un ápice de interés Grey’s Anatomy y Scandal. Y una mención especial para el rumbo que está tomando Revolution: ese doble juego en el que los buenos no van a ser tan buenos y los malos van a terminar siendo los buenos puede ser muy interesante.

 

Pero ha sido la serie que consigue que hasta mi respiración tome un ritmo más pausado capaz de analizar cada gesto y cada palabra porque ellas va cada dosis de intención la que desde mi punto de vista ha sido lo mejor de la semana.

 

La tercera temporada de Homeland está abordando la investigación sobre el atentado en las oficinas de la CIA. Ésta no sólo se centra en Nicholas Brody (Damian Lewis) como ejecutor del plan sino del entramado que permitió y avaló dicha masacre. El trabajo se ve entorpecido por una investigación-comisión paralela que trata de esclarecer cómo los propios investigadores permitieron llegar a Brody tan lejos sin sospechar que algo parecido pudiera ocurrir.

 

El pasado es más complicado y todos lo conocemos, al menos los que hemos visto las temporadas anteriores, pero el futuro no lo es menos. Con Carrie Mathison (Claire Danes) convertida en cabeza de turco para que se cierre esta comisión y se pueda continuar con la verdadera y útil investigación del atentado, el panorama podría presentarse más disperso.

 

La continuas dudas que planean sobre Saul Berenson (Mandy Patinkin) hacen que en ocasiones lo comprendas e incluso lo justifiques para odiarlo al minuto siguiente. Ese seguro que es el sentimiento de una trastornada Carrie que ha mostrado su lado más caótico en este segundo capítulo. No es la única, a Peter Quinn (Rupert Friend) comienza a afectarle todo un trabajo que le cuesta comprender.

 

Dado que en esta serie no todo es lo que parece, debería decir con cautela que Dar Adal (F.Murray Abraham) es el personaje más odiado: sus acciones y palabras de consejo a Saul  son sólo una gota comparado con el océano que supone su gesto impasible, ese que sólo tienen los que no tienen nada más.

 

El lado del hogar de Brody no se queda atrás. La presentación del hundimiento de la familia de un terrorista, los daños colaterales nos muestran ese otro tipo de terrorismo que supone el odio hacia el prójimo sin razón justificable, la falta de empatía y en definitiva la discriminación sea del tipo que sea.

 

¿Algo que objetar? Claro. El recurso de la bipolaridad, utilizado anteriormente en la serie. La supuesta locura de Carrie, su enfermedad no debería ser siempre el recurso que tenga una serie para salir de determinados problemas. Ahí he echado en falta algo más de imaginación. Tiene sus puntos débiles la paranoia surgida ante la incorporación de un nuevo miembro para investigar el dinero que permitió el atentado: que este investigador sea una mujer con pañuelo plantea serios problemas de confianza en la CIA, entre sus trabajadores, meses después de que muchos compañeros fallecieran en el atentado. Mi crítica es que ha sido algo forzado y poco creíble ya que en la realidad sin tantas dudas suscita una cosa lo mejor es no hacerla.

 

Homeland nos tiene en vilo. Si no fuera poco saber que las investigaciones colocan en el punto de mira a una persona que no ha sido la responsable del atentado, la intriga nos correo al no haber visto a Brody aún en esta tercera temporada.

 

Pero Homeland se toma su tiempo con todo, el tiempo preciso y éste será el que marque el momento de su vuelta.

 

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09
oct 13

Arrow, dar en la diana

Arrow comienza con el anuncio de que un joven que se daba por desaparecido durante cinco años ha sido rescatado con vida. Así arranca la historia de una serie que aporta un héroe a Starling City y al panorama de las series de televisión. El cambio experimentado por este joven en la isla y sobre todo, las razones de su desaparición y la relación de este suceso con su familia y con miembros de su comunidad serán los que desencadenen la aparición del justiciero. Ahora vuelve tras una desvastadora primera temporada en la que se ha hecho borrón y cuenta nueva.

 

 arrow

 

Durante la primera temporada de Arrow hemos conocido buena parte de lo que le sucedió a Oliver Queen (Stephen Amell) el protagonista y héroe de esta serie, durante su estancia en una isla del Pacífico tras naufragar en el barco en el que viajaba con su padre. Si esta parte es importante en la historia también lo es todo lo que le rodea: la implicación de su familia y su trabajo, convertido ahora en un justiciero en Starling City destinado a limpiar las calles de aquellos que realizan actividades delictivas a su alrededor. A su vuelta se encuentra con la mujer que amaba y que como el resto le dio por muerto Laurel Lance (Katie Cassidy) Ella le guarda rencor por haber desaparecido con su hermana con la que supuestamente mantenía una relación y que murió en el naufragio, y con su padre, el detective de policía Quentin Lance (Paul Blackthorne) y que obviamente desea alejar a su hija del que sigue considerando un playboy multimillonario. A su vez, el detective lo persigue como justiciero que se adelanta constantemente a la policía y se toma la justicia por su mano.

 

Al final de la primera temporada de Arrow se producía una explosión que dejaba destruida buena parte de la ciudad y con ella moría el mejor amigo de Oliver. Ahora la atención está centrada en el trabajo de Oliver junto a las dos personas que saben quién es realmente y a qué se dedica: John Diggle (David Ramsey) su guardaespaldas y ayudante en su lucha contra el crimen y la experta informática Felicity Smoak (Emily Bett Rickards) que se unía a ambos en las tareas de investigación desde la guarida secreta de Oliver.

 

También asistíamos a la entrada de un joven que se puede unir a este grupo y que tiene clara intención de unirse al justiciero, Roy Harper (Colton Haynes) que resulta ser el novio de la hermana de Oliver, Thea Queen (Willa Holland) Ahora habrá que esperar a conocer algo más de la relación entre la madre de Oliver, Moira Queen (Susanna Thompson) y este grupo de personas poderosas que pretenden crear el caos en Starling City y que entre otros aspectos estuvieron relacionados con el naufragio del barco en el que viajaba Oliver cuando naufragó.

 

Ahora toca en Arrow la reconstrucción de una ciudad devastada, conocer otros aspectos de la vida de Oliver en la isla y saber cómo se va a organizar el grupo que lidera el justiciero en su cruzada por salvar Starling City y con qué nuevos enemigos se cruzará en su camino.

 

 

 

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07
oct 13

Hart of Dixie, sweet home Alabama

Hart of Dixie nos cuenta las aventuras y desventuras de una doctora neoyorquina aspirante a ser una cirujana tan famosa como su padre pero que no tiene el trato adecuado con los pacientes. Ésto es lo que provoca que pierda una beca y que termine aceptando una oferta para ocuparse de una consulta en un pueblo de Alabama. Lo que en principio era provisional se convertirá en algo más estable cuando descubra que esa consulta era de su desconocido y difunto padre biológico. Las costumbres sureñas de Bluebell chocarán de lleno con la urbanita joven que tendrá que adaptarse poco a poco a las prácticas locales. Eso sí, sin abandonar en ningún momento su estilo.

 

Hart of Dixie

 

Hart of Dixie arranca su tercera temporada tras el borrón y cuenta nueva que supuso el final de la pasada. Los enredos amorosos de Zoe Hart (Rachel Bilson) y más concretamente sus desengaños por parte de Wade Kinsela (Wilson Bethel) y del inalcanzable George Tucker (Scott Porter) hacen que la doctora decida quedarse en Nueva York todo el verano y tal vez así con un cambio de aires tomar decisiones sobre su futuro.

 

Un futuro que conoceremos en el comiezo de esta tercera temporada en la que seguirán siendo parte implicada su mejor amigo Lavon Hayes (Cress Williams) el alcalde de Bluebell y su confidente, su socio en la consulta el doctor Brick Breeland (Tim Matheson) padre de Lemon Breeland (Jaime King) un personaje primordial en esta serie ya que encarna todo aquello que significa Bluebell y que resulta ser lo opuesto a Zoe Hart.

 

Pese a que al tratarse de un pequeño pueblo  los personajes son limitados, Hart of Dixie logra sacar jugo no solo a diferentes casos médicos en los que participa la protagonista sino que también se ocupa de los usos y costumbres locales en casi todos los capítulos por lo que cada uno de ellos nos trae una nueva sorpresa.

 

Ni profundidades ni reflexiones, se trata de una comedia romántica para pasar un buen rato con una serie de televisión. Sin más pretensiones ha logrado una tercera temporada y buena parte de ese logro es debido a Rachel Bilson inspiración en cuanto a moda se refiere para muchas jóvenes y no tan jóvenes.

 

 

 

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05
oct 13

Lo mejor de la semana

Lo mejor de la semana viene de un comienzo de temporada en una semana cargada de series de diferentes géneros, con diferentes aspiraciones y claro está, con variados resultados. Elegir la más adecuada, aquella que ha logrado dar en el blanco, que se ha superado a sí misma o que ha cumplido las expectativas es una tarea complicada cuando la parrilla ya está casi en pleno funcionamiento. En esta ocasión y tras pensarlo muy bien he vuelto una y otra vez a la misma serie, aquella en la que cada plano es elegante, cada entrada a los pasillos es una historia y donde cada secuencia es perfecta. Todo eso lo tiene The Good Wife.

 

The good wife

 

Y de cerca, todo hay que decirlo ha estado Homeland, pero ¿qué ha pasado? El comienzo de esta temporada no me ha decepcionado, ha sido lo esperado, comenzando con la investigación por el atentado de la CIA. Todo el desarrollo de lo que acontece alrededor, con el ritmo al que nos tiene acostumbrados es impecable. También debo decir que el giro que toman las decisiones de Saul son sorprendentes y que el sentimiento que desprende su asesor es aterrador. Pero que la serie vuelva a utilizar la disculpa de la bipolaridad de Carrie para volver a tenerla en el ostracismo, volver a encerrarla en lo más oscuro, me parece algo falto de imaginación y recuerda, y mucho, a la primera temporada. Sólo por ese detalle no me he decantado por ella. De las grandes series se espera mucho.

 

Revenge ha llegado con mucha fuerza, con la presentación de un personaje al que estábamos esperando ver y que ha entrado de puntillas en la serie, con cara de no haber roto un plato. Patrick el hijo secreto de Victoria parece ser un chico normal. Esto en principio porque ya sabemos que en esta serie todos se pasan al lado oscuro. Esto ha sido lo único bueno de este comienzo de temporada ya que el resto ha sido algo atropellado: la salida de Nolan de la cárcel como si nada hubiera pasado, el beso de Jack a Emily para un segundo después decir que no siente nada por ella, su ultimatum, el compromiso de Emily, la entrada-salida de Ashley, la aparición en el último segundo de Aiden y la presentación de Charlotte como el personaje al que vamos a odiar más esta temporada por impertinente. Sigue siendo una serie que engancha, aunque sólo sea por codiciar su vestuario pero como ya hiciera en la temporada pasada, nos han presentado en la primera escena un momento futuro que tendremos que esperar a ver y a mí, ese tipo de patrones me decepciona.

 

Scandal ha sido como siempre inquietante y dinámica. Una de las cosas que más me gusta de esta serie es su velocidad, su ritmo trepidante (además de los modelitos de Oliva, por supuesto) En principio ha cumplido las expectativas de un comienzo de temporada, como sólo la serie sabe hacer, planteándonos un desarrollo que en el último segundo se cargan para resolverlo de otra manera. Pero lo que no me ha gustado nada ha sido el final. En un intento de cliffhanger (habitual por cierto en esta serie ya que todos los capítulos nos brinda alguno) se han sacado de la manga, ahora, algo que implica al presidente con el capitán Ballard. Ha sido un poco… forzado. Espero que Shonda lo trabaje lo suficiente para que la cara y palabras de Cyrus en el último segundo no se me queden grabadas en mi carpeta “de risa”.

 

Hostages, esa serie que todo el mundo critica pero que todo el mundo ve y que parece que a todo el mundo le empieza a gustar, está tomando forma. Yo siento debilidad por sus protagonistas por lo que desde el reparto me tienen enganchada pero es cierto que el primer capítulo fue algo flojo, algo previsible, algo que no terminaba de llenar. Pero en el segundo capítulo ha logrado captar mi atención. Si la trama resulta como me imagino (ni los buenos son tan buenos ni los malos lo son tanto) puede que de un buen resultado.

 

Esta semana ha contado también con el estreno de Betrayal, la versión americana de la serie holandesa Overspel. Su estreno no ha tenido el éxito esperado y no me extraña: a lo previsible de cada momento se une el error de mostrar las cartas en el primer episodio y jugar la baza del romanticismo cuando se le puede sacar mucho jugo a la otra parte de esta serie, la investigación de un asesinato.

 

The Bridge ha finalizado su primera temporada con el nivel al que nos tiene acostumbrados esta serie. Pero aunque es brillante, yo sabía que le iba a costar mucho superar los fantásticos episodios 10 y 11 de esta temporada. Creo que ha sido la verdadera joya de la serie y aunque el final ha dejado sentado muchos aspectos preparando la serie para la próxima el verdadero final aquel en el que se echa toda la carne en el asador fue el del capítulo 11. Aún así yo seré “la primera de la fila” para ver el estreno de la segunda temporada.

 

He contado también con los capítulos de Castle, Grey’s Anatomy, Elementary, Glee (que por cierto va de mal a peor), Revolution y Once Upon a Time (con un Peter Pan malvado que va a provocar más de un trauma infantil) entre otras, pero ninguna ha conseguido desde mi punto de vista tener la clave.

 

The Good Wife si la tiene. El estreno de su quinta temporada ha sido elegante pero contundente, sin dejar que le arrebaten ni un solo minuto de éxito. Ha sabido utilizar sus mejores recursos: un caso interesante y emocionante a contrarreloj con todo el bufete trabajando en él, con una Alicia que pese a tomar la decisión de irse con Cary al nuevo bufete aún alberga alguna duda, con una sospecha por parte de los socios de que algo están tramando el grupo de abogados que pretende irse, con una Kalinda que ha tenido algunos minutos más en la serie que la pasada temporada y con un Peter estrenando despacho con Eli controlando cada uno de los detalles que puedan surgir, con un sutil recuerdo a la cuestión de fondo de la serie y con la presentación (con amenaza incluida) de un nuevo personaje dispuesto a ponerle muy difícil las cosas a Peter. Si a todos estos ingredientes que han sido perfectamente colocados le añadimos una dosis de elegancia, con el ritmo apropiado, con los silencios necesarios y con las miradas oportunas lo que resulta es que The Good Wife ha sido lo mejor de la semana.

 

 

 

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04
oct 13

Betrayal, la foto

Betrayal es el nuevo estreno de ABC, un drama que conjuga la traición con una investigación por asesinato. La serie, cuya idea original procede de la serie holandesa Overspel, no ha tenido una acogida brillante por lo que los 13 capítulos que tiene previsto esta primera temporada podrían ser los últimos. ¿La clave? Un reparto interesante y unas ideas atractivas que no han sabido mezclarse adecuadamente en el posado para “la foto de portada”.

 

betrayal

 

Betrayal (Traición) es la historia de un encuentro casual en el que ambas partes ven a su “media naranja”. Sara Hanley (Hannah Ware) es una fotógrafa profesional que en una exposición conoce a Jack McAllister (Stuart Townsend) el abogado de un famoso y poderoso empresario Thatcher Karsten (James Cromwell) quien además resulta ser el padre de su esposa Elaine (Wendy Moniz). Ambos se sienten atraídos desde el primer momento fruto, sin lugar a dudas, de los momentos que viven en sus respectivas vidas. Ella ignorada por su marido y él atrapado en un matrimonio por afecto.

 

Aunque ambos parecen no querer tentar a la suerte, no pueden evitar pensar continuamente el uno en el otro. La clave para esta atracción tiene mucho que ver con las segundas oportunidades y con volver a vivir aquello que pensaban perdido, la vía de escape y la manera de volver a soñar.

Pero si esta relación es complicada, la trama se complicará aún más cuando el hijo del empresario para quien trabaja Jack se vea involucrado en el asesinato de su propio tío. Jack tendrá que actuar como abogado defensor del chico T.J. (Henry Thomas) y la persona que se enfrentará a él en el juicio será Drew Stafford (Chris Johnson) el esposo de Sara, un fiscal con claras aspiraciones políticas para el que el trabajo se sitúa en primer lugar.

 

Con estos ingredientes en un principio Betrayal tendría que tener un cierto éxito, pero no ha terminado de convencer. Desde mi punto de vista el primer episodio ahonda demasiado en el encuentro, desarrollo y consumación final del sentimiento de los protagonistas intentando darnos una visión de sus tristes vidas como forma de justificar la infidelidad que cometen. Demasiado rápido. Ése puede haber sido el primer error, el haber enseñado prácticamente todas las cartas desde un principio. Ahora, obviamente se espera que el tirón de la serie venga del lado de la investigación de asesinato ya que la relación entre Sarah y Jack la conocemos e intuimos como se va a desarrollar (lo que posiblemente sea otro de los fallos de la serie, que se la ve venir de lejos)

 

Hay una frase que aparece en Betrayal cuando la jefa de Sarah en la revista para la que trabaja le pide que las fotos no parezcan un anuncio de perfume. Esto es justo lo que parece el cartel de la serie. Y justo lo que parecen la mayoría de sus escenas (tercer error, caer en las escenas habituales, en las ya vistas)

 

Pero no todo está perdido. Aún le debemos el beneficio de la duda de la segunda entrega.

 

 

 

 

 

 

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03
oct 13

Scandal, la tela de araña

Scandal, la serie que narra el trabajo de un grupo de expertos en resolver problemas capitaneado por Olivia Pope regresa con su tercera temporada. Otra de las creaciones de Shonda Rhimes que conquista desde el minuto uno y que no permite ni un segundo de distracción. Su ritmo trepidante y su complicada telaraña de asuntos secretos, amistades ocultas y relaciones peligrosas la convierten en una serie tan atractiva como sus protagonistas. Una serie completa que es capaz incluso de generar ríos de tinta sobre el vestuario de su protagonista.

 

scandal

 

 

Este es el tipo de serie que si no has visto las dos primeras temporadas va a ser casi imposible entender toda la trama. Casi podría decir que todos, todos sus capítulos terminan con un cliffhanger y eso, ya es decir mucho. No hay capítulo aburrido. En algún caso lo que puede existir es un capítulo saturado: es tanta la información que nos facilita y tan complicada de situar y asimilar, que en ocasiones hace falta tener lápiz y papel para no perder el hilo del quién es quién y qué hace en Scandal.

 

 

En la pasada temporada Olivia Pope (Kerry Washington) nos desvelaba su parentesco con un personaje Rowan Pope (Joe Morton) al que nos habíamos habituado, el jefe de ese escuadrón especial llamado B613 y que resulta ser su padre.  Ahora nos falta por saber que especial relación tiene con él, intuímos que lejana ya que era desconocida para los espectadores.

 

Nos quedábamos además con una última escena en la que se hace pública la relación que ha mantenido Olivia con el presidente Fitzgerald Grant (Tony Goldwyn) aunque no muy claro si se habla de esta relación en pasado o en presente. Sobre la fuente de tal filtración todos podemos imaginar dónde buscar pero en cualquier caso esperamos tener también respuestas a todo esto.

 

Y por supuesto, conocer el futuro del capitán Jake Ballard (Scott Foley), aquel del que supimos formaba parte del famoso grupo de la CIA B613 justo antes de desobedecer las órdenes de su jefe para salvar a Olivia y ser introducido como castigo en el “hueco”.

 

Una vez finalizado el caso Defiance, todo indica que la próximas elecciones serán las que ocupen buena parte de las tramas de esta temporada, acompañadas por esas “intrigas de palacio” que son las que realmente toman protagonismo en la serie. También veremos alguna cara nueva en la serie aunque a la actriz la conozcamos de sobra, Lisa Kudrow.

 

Con estos ingredientes la serie nos tiene entre sus manos pero si hiciese falta algún otro argumento de peso, yo añadiría los increíbles modelos que luce la protagonista Kerry Washington y que son un ejemplo de elegancia y buen gusto. De ellos también tomo nota.

 

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